No hay diferencia entre el hombre
que pasa por delante de la ventana
y tú.
No hay diferencia entre esos ojos
opacos, de un color mate,
y los tuyos.
No hay diferencia entre las palabras
de esos grandes exraños en la vía,
y las tuyas.
Porque ya no hay diferencia entre pensar
que sin quererlo hemos cambiado,
y que ya no te conozco.
Etiquetas
algo
(34)
amigos
(8)
dedicados
(11)
deseos
(6)
diccionario
(1)
estúpido
(16)
historias
(20)
ida de olla
(16)
importante
(1)
interior
(31)
mis favoritos
(38)
mundo
(19)
opinión
(19)
pensamientos
(44)
poema
(19)
recuerdos
(15)
reeditados
(6)
relatos unidos
(3)
sencillos
(35)
sentimientos
(64)
vida
(26)
yo misma
(49)
domingo, 23 de agosto de 2009
lunes, 17 de agosto de 2009
Juventud
Juventud,
divino tesoro,
esa que te hace sentirte
ruborizado,
o en ocasiones
eufórico,
en momentos compartidos
con aquellos como tú.
Juventud,
que se escapa y no vuelve,
aunque siempre
te sonríe
si la recuerdas.
Guiños locuaces,
sonrisas, tontería suma,
diversión,
amor y desdichas;
y todos parecen enormes
cuando gozas de ella.
No la mires pasar,
agárrala,
y bésala con fuerza.
divino tesoro,
esa que te hace sentirte
ruborizado,
o en ocasiones
eufórico,
en momentos compartidos
con aquellos como tú.
Juventud,
que se escapa y no vuelve,
aunque siempre
te sonríe
si la recuerdas.
Guiños locuaces,
sonrisas, tontería suma,
diversión,
amor y desdichas;
y todos parecen enormes
cuando gozas de ella.
No la mires pasar,
agárrala,
y bésala con fuerza.
domingo, 16 de agosto de 2009
Admiro
Admiro a esas gentes de carácter fuerte
que no tienen miedo de volver a empezar.
Admiro a aquellos que con sabia decisión,
se levantan, otra, otra y otra vez más.
Admiro a los que no tienen miedo a sufrir,
porque, aunque sufran,
siempre seguirán siendo ellos.
Admiro a los que siguen teniendo esperanza,
a los que tienen sueños, y aspiraciones.
Admiro a los que no se rinden, a los que siempre
te acompañan,
a los que te agarran de la mano
y no te dejan
perecer en el intento.
que no tienen miedo de volver a empezar.
Admiro a aquellos que con sabia decisión,
se levantan, otra, otra y otra vez más.
Admiro a los que no tienen miedo a sufrir,
porque, aunque sufran,
siempre seguirán siendo ellos.
Admiro a los que siguen teniendo esperanza,
a los que tienen sueños, y aspiraciones.
Admiro a los que no se rinden, a los que siempre
te acompañan,
a los que te agarran de la mano
y no te dejan
perecer en el intento.
Volverás 2
Ya volverás.
Con la cara empapada en lágrimas.
Y un sudor frío,
volverás.
Volverás a albergar mi hogar,
mi sonrisa y mis ojos,
si pides un nuevo sueño,
y empezar desde una nueva cuna.
Mi camino será el tuyo.
¿Y quién te volverá a dar
otra oportunidad?
Está claro que yo,
porque, por si no te diste cuenta,
sé que algún día volverás.
Con la cara empapada en lágrimas.
Y un sudor frío,
volverás.
Volverás a albergar mi hogar,
mi sonrisa y mis ojos,
si pides un nuevo sueño,
y empezar desde una nueva cuna.
Mi camino será el tuyo.
¿Y quién te volverá a dar
otra oportunidad?
Está claro que yo,
porque, por si no te diste cuenta,
sé que algún día volverás.
Volverás
Ya volverás.
El día en que menos lo esperes, volverás.
Cuando tus pies estén cansados de andar,
y tus mejillas vuelvan a sonrojarse,
volverás.
Pidiendo oro del bronce,
arrodillado en espumas vacías,
con la cara entristecida
y una sonrisa mohosa,
volverás.
¿Y quién reirá ahora?
¿Quién cortará las flores secas?
Esta claro que tú no,
porque, por si no te diste cuenta,
sé que algún día, volverás.
El día en que menos lo esperes, volverás.
Cuando tus pies estén cansados de andar,
y tus mejillas vuelvan a sonrojarse,
volverás.
Pidiendo oro del bronce,
arrodillado en espumas vacías,
con la cara entristecida
y una sonrisa mohosa,
volverás.
¿Y quién reirá ahora?
¿Quién cortará las flores secas?
Esta claro que tú no,
porque, por si no te diste cuenta,
sé que algún día, volverás.
No te quiero (reeditado)
Hoy no cogeré ese autobús que tantas veces al cielo me llevó
-y al infierno.
Hoy sí tengo el rabo entre las piernas, y las ganas entre la cabeza
-y entre el suelo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y debo convencerme
-de que no te quiero.
Pero cabeza loca, dile, y dime, que no le escuche, no,
-porque no debo.
Hoy no. Hoy soy yo la que debería encontrar otra vista. Soy yo la que
-mira al cielo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y sin embargo, hoy
-te quiero.
-y al infierno.
Hoy sí tengo el rabo entre las piernas, y las ganas entre la cabeza
-y entre el suelo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y debo convencerme
-de que no te quiero.
Pero cabeza loca, dile, y dime, que no le escuche, no,
-porque no debo.
Hoy no. Hoy soy yo la que debería encontrar otra vista. Soy yo la que
-mira al cielo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y sin embargo, hoy
-te quiero.
miércoles, 12 de agosto de 2009
El Pasado
No mires atrás, pero tampoco olvides
que el pasado siempre existe,
y que te hará recordar.
No deshagas las huellas que tus pies hicieron.
Rehazlas, pero no las intentes borrar
que los pies ya son sabios, de tanto caminar.
Sí, mira adelante con la cabeza alta,
pero no intentes tapar aquello
que te hizo crecer y madurar.
No quieras morder la suela
de tus propias zapatillas.
que el pasado siempre existe,
y que te hará recordar.
No deshagas las huellas que tus pies hicieron.
Rehazlas, pero no las intentes borrar
que los pies ya son sabios, de tanto caminar.
Sí, mira adelante con la cabeza alta,
pero no intentes tapar aquello
que te hizo crecer y madurar.
No quieras morder la suela
de tus propias zapatillas.
Untitled 7
No, no eres marea.
Ni viento ni tempestad.
No, eres rocío
de esa mañana nueva.
Eres el rayo
del sol al despertar.
Ni viento ni tempestad.
No, eres rocío
de esa mañana nueva.
Eres el rayo
del sol al despertar.
Te quedas
Si todos desaparecemos
de la vida, en la muerte,
dime entonces,
¿Es que desaparecemos realmente?
Si sólo somos carne
y vísceras de nieve
que se derriten con el sol
de la vejez, dime entonces,
¿es que no somos perennes?
No y sí, qué respuestas
tan diferentes.
Si al saber que te vas,
dejas un rastro, como una estrella,
eso es que no te vas,
eso es que te quedas.
de la vida, en la muerte,
dime entonces,
¿Es que desaparecemos realmente?
Si sólo somos carne
y vísceras de nieve
que se derriten con el sol
de la vejez, dime entonces,
¿es que no somos perennes?
No y sí, qué respuestas
tan diferentes.
Si al saber que te vas,
dejas un rastro, como una estrella,
eso es que no te vas,
eso es que te quedas.
martes, 11 de agosto de 2009
Carta que nunca envié
Hola, ¿qué tal? Espero que bien.
No sabía cómo empezar esta carta, teniendo en cuenta que hace tanto que no nos vemos...
¿Qué haces ahora? ¿Sigues estudiando? ¿O trabajas? ¿Te acuerdas todavía de la cerveza que me debes? Me encantaría saber de ti, tomar una caña y charlar tranquilamente. Espero que ahora la vida te trate bien, que tu pierna se haya curado y que no tengas más problemas. ¿Qué tal está tu madre? Mándale saludos de mi parte.
¿Qué fue lo que nos pasó? Dime, ¿qué fue? ¿Por qué ya no hablamos? ¿Por qué no llegamos nunca a decirnos "te quiero"? Dime, ¿qué fue?. ¿Aún recuerdas esos días de verano, cuando yo te esperaba a la salida de la Renfe? Recuerdo el día en que desayunamos juntos y me manchaste de mantequilla. Recuerdo lo que vino después. Y ahora dime, ¿qué fue?.
Me alegraría que contestases a esta carta. ¿Tienes novia? ¿Te va bien? Yo al final sí supe qué hacer cuando desapareciste. Yo al final sí dije te quiero, aunque al final acabé pensando en ti.
No me culpes, hoy ya no, ha pasado mucho tiempo. Pero aún es fácil recordar esos besos, ese vagón de tren abarrotado de gente. Aún resulta fácil acordarme de ti.
Saludos, mucha suerte en esa, tu vida.
No diré que te echo de menos, hoy ya no, ha pasado mucho tiempo.
No sabía cómo empezar esta carta, teniendo en cuenta que hace tanto que no nos vemos...
¿Qué haces ahora? ¿Sigues estudiando? ¿O trabajas? ¿Te acuerdas todavía de la cerveza que me debes? Me encantaría saber de ti, tomar una caña y charlar tranquilamente. Espero que ahora la vida te trate bien, que tu pierna se haya curado y que no tengas más problemas. ¿Qué tal está tu madre? Mándale saludos de mi parte.
¿Qué fue lo que nos pasó? Dime, ¿qué fue? ¿Por qué ya no hablamos? ¿Por qué no llegamos nunca a decirnos "te quiero"? Dime, ¿qué fue?. ¿Aún recuerdas esos días de verano, cuando yo te esperaba a la salida de la Renfe? Recuerdo el día en que desayunamos juntos y me manchaste de mantequilla. Recuerdo lo que vino después. Y ahora dime, ¿qué fue?.
Me alegraría que contestases a esta carta. ¿Tienes novia? ¿Te va bien? Yo al final sí supe qué hacer cuando desapareciste. Yo al final sí dije te quiero, aunque al final acabé pensando en ti.
No me culpes, hoy ya no, ha pasado mucho tiempo. Pero aún es fácil recordar esos besos, ese vagón de tren abarrotado de gente. Aún resulta fácil acordarme de ti.
Saludos, mucha suerte en esa, tu vida.
No diré que te echo de menos, hoy ya no, ha pasado mucho tiempo.
¿Qué pasa?
Es difícil decir que te abandonaron.
Es difícil decir "ya no te quiero".
Es difícil decir "cuando vuelvas ya no estaré aquí".
Y más difícil es pensar en que realmente,
lo dices porque lo piensas.
Si vivir fuese totalmente placentero,
si reír hiciera felices a todos,
entonces, entonces,
no habría distinciones ni colores.
¿Qué ocurre cuando tu corazón
se hace un rebujo de cables y mareas
y ya no piensas en querer
sino en el odio que te alimenta?
¿Qué harás cuando odies odiar
y solo quieras seguir siendo tú
sin que ocurran más contradicciones
de lo que valorabas realidad?
¿Qué pasa si un día te despiertas
y también odias lo que ves en el espejo?
Es difícil decir "ya no te quiero".
Es difícil decir "cuando vuelvas ya no estaré aquí".
Y más difícil es pensar en que realmente,
lo dices porque lo piensas.
Si vivir fuese totalmente placentero,
si reír hiciera felices a todos,
entonces, entonces,
no habría distinciones ni colores.
¿Qué ocurre cuando tu corazón
se hace un rebujo de cables y mareas
y ya no piensas en querer
sino en el odio que te alimenta?
¿Qué harás cuando odies odiar
y solo quieras seguir siendo tú
sin que ocurran más contradicciones
de lo que valorabas realidad?
¿Qué pasa si un día te despiertas
y también odias lo que ves en el espejo?
Nunca creí
Nunca creí en los ángeles.
Porque es imposible que algo tan puro exista.
Nunca creí en el blanco,
porque acaba siempre manchado.
Nunca creí en lo nuestro
porque los purgatorios no importan,
porque tampoco creí en que el fin
justifica los medios.
Porque es imposible que algo tan puro exista.
Nunca creí en el blanco,
porque acaba siempre manchado.
Nunca creí en lo nuestro
porque los purgatorios no importan,
porque tampoco creí en que el fin
justifica los medios.
Segunda oportunidad
Quizás todos necesitamos
una segunda oportunidad.
Para cambiar, para crecer
para aprender de aquello que no hicimos.
Y hoy yo te doy la tuya,
hoy yo te doy una segunda oportunidad.
Para que creas y sigas creyendo,
para que vivas lo que no viviste,
para que des lo que no otorgaste,
para que sientas aquello
que te perdiste.
En tu mano está cogerla
o dejarla volar junto al papel quemado.
En tu mano está exprimirla
o dejar que perezca
y yo, con ella.
una segunda oportunidad.
Para cambiar, para crecer
para aprender de aquello que no hicimos.
Y hoy yo te doy la tuya,
hoy yo te doy una segunda oportunidad.
Para que creas y sigas creyendo,
para que vivas lo que no viviste,
para que des lo que no otorgaste,
para que sientas aquello
que te perdiste.
En tu mano está cogerla
o dejarla volar junto al papel quemado.
En tu mano está exprimirla
o dejar que perezca
y yo, con ella.
miércoles, 5 de agosto de 2009
Bla bla bla
¿Sabes esa sensación de saber lo que creías
que no sabías y de algún modo conoces?
Sí, esa que te hace pensar en algo que se avecina,
quizás inescrutable, y sin embargo, tus sentidos te dicen:
"pasará".
Como el sexto sentido, y no el de la película, pero sí
tus escamas se ponen alerta y piensas
"¿y qué haré yo?".
Eso esta noche a mí me pasó.
Y vi que las cosas no iban a funcionar.
Y sin embargo me descubro, optimista,
esperando no cansarme de la vida,
para seguir en el camino de las flores secas, y las hojas
que abandonan el nido del tronco y sí, a ese camino
sucumben.
que no sabías y de algún modo conoces?
Sí, esa que te hace pensar en algo que se avecina,
quizás inescrutable, y sin embargo, tus sentidos te dicen:
"pasará".
Como el sexto sentido, y no el de la película, pero sí
tus escamas se ponen alerta y piensas
"¿y qué haré yo?".
Eso esta noche a mí me pasó.
Y vi que las cosas no iban a funcionar.
Y sin embargo me descubro, optimista,
esperando no cansarme de la vida,
para seguir en el camino de las flores secas, y las hojas
que abandonan el nido del tronco y sí, a ese camino
sucumben.
Lo que pasa al contar
Qué ardiente es eso de estar desnudo de sentimientos,
sobre todo cuando tu corazón hecho de hojas
se desdobla y muestra su contenido y tu lector
sonríe por el pánico y por no saber qué otra cosa hacer.
Qué doloroso, y a la vez, cuanta carga despojas
de ti mismo y entregas a ese otro.
Cuánto de malo, y cuánto, de bueno,
hay en esas páginas que siempre preferiste
mantener cerradas.
No te quiero
Hoy no cogeré ese autobús que tantas veces al cielo me llevó
-y al infierno.
Hoy sí tengo el rabo entre las piernas, y las ganas entre la cabeza
-y entre el suelo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y sin embargo, hoy
-te quiero.
Pero no, cabeza loca, dile, y dime, que no te escuche, no,
-porque no debo.
Hoy no. Hoy soy yo la que debería encontrar otra vista. Soy yo la que
-y al infierno.
Hoy sí tengo el rabo entre las piernas, y las ganas entre la cabeza
-y entre el suelo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y sin embargo, hoy
-te quiero.
Pero no, cabeza loca, dile, y dime, que no te escuche, no,
-porque no debo.
Hoy no. Hoy soy yo la que debería encontrar otra vista. Soy yo la que
-mira al cielo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y debo convencerme
-de que no te quiero.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y debo convencerme
-de que no te quiero.
viernes, 31 de julio de 2009
Relato corto 2
Me fui a enamorar de la persona más interesante y más complicada.
Y así es como pienso en que todo tiene su precio.
Y así es como pienso en que todo tiene su precio.
lunes, 27 de julio de 2009
En ese inmenso mar
Quítame estas ganas de saltar al vacío,
De correr sin sentido
por la vida que no vivo,
de romper con mis dedos el frío cristal.
Quítame las vendas de llorar cuando río,
de perecer en ese intento
intenso, pero muerto
de esas cartas que nunca pude mandar.
No me des más ríos de lloros rojos
de miradas perdidas
colmados de penurias
déjame que desempañe mis ojos.
Dame todo aquello
que jamás pudiste dar;
dame esas sensaciones,
que aunque cansadas,
siempre pueden regresar.
Para que sienta que estoy viva
y coleando en ese inmenso mar
-como el tuyo.
domingo, 26 de julio de 2009
En este mundo los hay
En este mundo
Hay algunos que miran al cristal empañado
y no ven más que la perspectiva borrosa
de ese mundo poco claro.
Hay algunos que rompen reglas, saltan puentes
-y barreras
y en consecuencia, dan la piel y el alma.
Hay algunos que bostezan y se quedan embarazados
de remordimientos y botellas medio vacías.
Hay otros que bostezan y después abren los ojos
y en esa botella medio llena ven un barril colmado.
Hay algunos que pelan naranjas para no deshojar margaritas,
y en las tardes de verano se encierran y bajan la persiana.
Hay unos a los que el frío les cala los huesos, y en las cañas
de pescar son ellos el anzuelo, los peces, tiburones que deboran sus ganas.
Y los hay que pierden los olores y los confunden con colores.
Las sonrisas se abstraen y se pierden
entre la pared de un papel pintadio deshilachado.
También los hay que salen a las noches de invierno desnudos,
y agrandan sus sentidos levantando los ceñidos puños.
Los hay que lloran, los hay que ríen, los hay que viven
en ilusiones de papel maché,
los hay que llevan arena en los calcetines,
los hay que gritan y no temen hacerlo.
Hay algunos que corren y viven bajo aspersores de alegría,
los que tatúan los mejores momentos debajo de la piel,
los hay que sacan una risa del estómago
y los hay que se deprimen por momentos.
Hay otros que se esconden por temor a ganar,
los hay que se esconden por temor a perder,
y hay otros que no se esconden por falta de miedo.
Hay algunos que miran al cristal empañado
y no ven más que la perspectiva borrosa
de ese mundo poco claro.
Hay algunos que rompen reglas, saltan puentes
-y barreras
y en consecuencia, dan la piel y el alma.
Hay algunos que bostezan y se quedan embarazados
de remordimientos y botellas medio vacías.
Hay otros que bostezan y después abren los ojos
y en esa botella medio llena ven un barril colmado.
Hay algunos que pelan naranjas para no deshojar margaritas,
y en las tardes de verano se encierran y bajan la persiana.
Hay unos a los que el frío les cala los huesos, y en las cañas
de pescar son ellos el anzuelo, los peces, tiburones que deboran sus ganas.
Y los hay que pierden los olores y los confunden con colores.
Las sonrisas se abstraen y se pierden
entre la pared de un papel pintadio deshilachado.
También los hay que salen a las noches de invierno desnudos,
y agrandan sus sentidos levantando los ceñidos puños.
Los hay que lloran, los hay que ríen, los hay que viven
en ilusiones de papel maché,
los hay que llevan arena en los calcetines,
los hay que gritan y no temen hacerlo.
Hay algunos que corren y viven bajo aspersores de alegría,
los que tatúan los mejores momentos debajo de la piel,
los hay que sacan una risa del estómago
y los hay que se deprimen por momentos.
Hay otros que se esconden por temor a ganar,
los hay que se esconden por temor a perder,
y hay otros que no se esconden por falta de miedo.
miércoles, 22 de julio de 2009
No.
Hay que saber decir que no.
No, no salgas a esa lluvia
que sangra y rasga,
y en tu equinocio,
te mira y coarta.
No, di que no a la falta,
la tortura de "hoy miento",
al descuento de sentimientos.
No, el tren de la agonía
hoy por fin se para,
porque los ojos
a tus propios pies
-miran.
No, que ese vaso no se llene
de rencores mal medidos,
de golpes y fracasos
o remordimientos perseguidos.
No. No.
Sal y vive tu vida,
que los otros te miren.
Sí, te miren, pero siempre camina
con la cabeza bien alta.
Hay que saber decir que no.
No, no salgas a esa lluvia
que sangra y rasga,
y en tu equinocio,
te mira y coarta.
No, di que no a la falta,
la tortura de "hoy miento",
al descuento de sentimientos.
No, el tren de la agonía
hoy por fin se para,
porque los ojos
a tus propios pies
-miran.
No, que ese vaso no se llene
de rencores mal medidos,
de golpes y fracasos
o remordimientos perseguidos.
No. No.
Sal y vive tu vida,
que los otros te miren.
Sí, te miren, pero siempre camina
con la cabeza bien alta.
sábado, 18 de julio de 2009
Sentimientos y personas
Es curisoso el poder
que tienen los sentimientos
sobre una mente un poco desgastada.
Cómo fluctúan por el cerebro,
con remos inundados de pinchos,
con barcas llenas de agujeros.
Sí, los sentimientos cambian,
los sentimientos evolucionan.
Por nosotros y por ellos.
Y es extraño que el interés
también pueda llegar a ser
algo pasajero.
Como la adolescencia.
La desgana, el suicidio
de la confianza,
o de la entrega,
quizás se convierten en compañeros.
Cambian. Cambian, cambian
como las personas que los albergan.
Salen por esas puertas
que parecían blindadas.
Se pierden y se alejan.
Cuán ridículo y extraño
es saber que somos presas,
y a la vez, cuán reconfortante
cuando ellos te ciegan.
Y en esa red social, todos salimos y entramos.
Todos nos crecemos, y a la vez menguamos.
Salimos de una vida y entramos en nuevas relaciones,
en nuevos estados de ánimo.
Todos actuamos en beneficio,
todos perjudicamos al prójimo.
que tienen los sentimientos
sobre una mente un poco desgastada.
Cómo fluctúan por el cerebro,
con remos inundados de pinchos,
con barcas llenas de agujeros.
Sí, los sentimientos cambian,
los sentimientos evolucionan.
Por nosotros y por ellos.
Y es extraño que el interés
también pueda llegar a ser
algo pasajero.
Como la adolescencia.
La desgana, el suicidio
de la confianza,
o de la entrega,
quizás se convierten en compañeros.
Cambian. Cambian, cambian
como las personas que los albergan.
Salen por esas puertas
que parecían blindadas.
Se pierden y se alejan.
Cuán ridículo y extraño
es saber que somos presas,
y a la vez, cuán reconfortante
cuando ellos te ciegan.
Y en esa red social, todos salimos y entramos.
Todos nos crecemos, y a la vez menguamos.
Salimos de una vida y entramos en nuevas relaciones,
en nuevos estados de ánimo.
Todos actuamos en beneficio,
todos perjudicamos al prójimo.
Uno debe vivir.
Uno no debe depender de nada ni de nadie.
Uno debe saber lo que quiere.
Uno debe superar sus miedos.
Uno debe ser fuerte.
Uno debe tener confianza.
Uno siempre debe mirar al frente.
Estas son algunas de las cosas que nos enseñaron. Estas son algunas de las cosas que yo aprendí y no siempre puse en práctica. Pero hoy sé que el egoísmo, aunque siempre enseñado como algo con connotaciones negativas, en realidad, en su más pura esencia, no es malo. El egoísmo es quererse, el egoísmo es no dejarse pisar, el egoísmo es saber qué nos conviene.
El ser humano debe ser autosuficiente, porque nuestro cuerpo y nuestra menta están creados para ese fin. Sin embargo, siempre hay losas en el camino que se agrandan, se cargan a nuestras espaldas y se introducen en nuestras posaderas. Aún con esto, hoy yo sé cuidar de mí misma. Hoy mido mi entrega hacia otros para concentrarla más en mí, si bien depende de a qué otros nos referimos.
En definitiva, vivo mi vida, no la de los demás. Vivo para mí en ciertas facetas. Basta ya de entregarse por completo, basta ya de enfocar los ojos en cuerpos ajenos, basta ya de tantos esfuerzos mal valorados. Basta ya de colmar de atenciones al personal, a un personal ingrato. Con esto no pretendo convertirme en alguien que no se preocupa por los demás, sino que hay que saber cuándo hacerlo.
Uno debe vivir su vida.
Uno debe saber lo que quiere.
Uno debe superar sus miedos.
Uno debe ser fuerte.
Uno debe tener confianza.
Uno siempre debe mirar al frente.
Estas son algunas de las cosas que nos enseñaron. Estas son algunas de las cosas que yo aprendí y no siempre puse en práctica. Pero hoy sé que el egoísmo, aunque siempre enseñado como algo con connotaciones negativas, en realidad, en su más pura esencia, no es malo. El egoísmo es quererse, el egoísmo es no dejarse pisar, el egoísmo es saber qué nos conviene.
El ser humano debe ser autosuficiente, porque nuestro cuerpo y nuestra menta están creados para ese fin. Sin embargo, siempre hay losas en el camino que se agrandan, se cargan a nuestras espaldas y se introducen en nuestras posaderas. Aún con esto, hoy yo sé cuidar de mí misma. Hoy mido mi entrega hacia otros para concentrarla más en mí, si bien depende de a qué otros nos referimos.
En definitiva, vivo mi vida, no la de los demás. Vivo para mí en ciertas facetas. Basta ya de entregarse por completo, basta ya de enfocar los ojos en cuerpos ajenos, basta ya de tantos esfuerzos mal valorados. Basta ya de colmar de atenciones al personal, a un personal ingrato. Con esto no pretendo convertirme en alguien que no se preocupa por los demás, sino que hay que saber cuándo hacerlo.
Uno debe vivir su vida.
martes, 7 de julio de 2009
Sentimientos
El cariño no cree en las distancias.
El cariño no saca púas entre los dedos.
El cariño se forja a sí mismo.
El cariño se comparte, se expande y se desvanece
pero siempre se recuerda o renueva.
El corazón no entiende de razones.
El corazón no sabe qué depara el futuro.
El corazón intimida y se hace el tímido.
El corazón fabrica llamas y rimas,
y pasea con dolor e ilusión de ambas manos.
El odio no conoce perdón.
El odio no sabe de cielos cristalinos.
El odio expande dardos.
El odio te hace permanecer vivo
en la muerte interna de la vida.
El amor no sabe de fronteras.
El amor no sabe que puede haber desilusión.
El amor se alía con la necesidad.
El amor se alía con las vendas.
El amor no quiere y a la vez quiere
ser amigo del anterior.
La falta provoca lágrimas.
La falta es grande en potencia.
La falta brilla, brilla la ausencia
con tintes normalmente negros.
La falta rompe cuerpos y virtudes.
Los remordimientos son cargas pesadas
con las que cuesta caminar.
La ira es, a veces, incontrolable.
El hambre es, a veces, perenne.
El silencio aporta tanto como
puede llegar a arrebatar.
La soledad inunda,
la soledad es mala compañía querida.
La tristeza no te saca a pasear,
puede parecer que te abandona y luego
volver para agarrarte de la mano.
El anhelo de otro cuerpo alimenta.
La esperanza ilumina.
La ilusión reconforta
y los regalos no materiales
hacen sonreír por dentro
- y por fuera.
La vuelta te hace saltar
y los sueños nutren
y te ponen en el camino.
Hay tantas emociones
que es fácil ser presa,
presa de ellas.
El cariño no saca púas entre los dedos.
El cariño se forja a sí mismo.
El cariño se comparte, se expande y se desvanece
pero siempre se recuerda o renueva.
El corazón no entiende de razones.
El corazón no sabe qué depara el futuro.
El corazón intimida y se hace el tímido.
El corazón fabrica llamas y rimas,
y pasea con dolor e ilusión de ambas manos.
El odio no conoce perdón.
El odio no sabe de cielos cristalinos.
El odio expande dardos.
El odio te hace permanecer vivo
en la muerte interna de la vida.
El amor no sabe de fronteras.
El amor no sabe que puede haber desilusión.
El amor se alía con la necesidad.
El amor se alía con las vendas.
El amor no quiere y a la vez quiere
ser amigo del anterior.
La falta provoca lágrimas.
La falta es grande en potencia.
La falta brilla, brilla la ausencia
con tintes normalmente negros.
La falta rompe cuerpos y virtudes.
Los remordimientos son cargas pesadas
con las que cuesta caminar.
La ira es, a veces, incontrolable.
El hambre es, a veces, perenne.
El silencio aporta tanto como
puede llegar a arrebatar.
La soledad inunda,
la soledad es mala compañía querida.
La tristeza no te saca a pasear,
puede parecer que te abandona y luego
volver para agarrarte de la mano.
El anhelo de otro cuerpo alimenta.
La esperanza ilumina.
La ilusión reconforta
y los regalos no materiales
hacen sonreír por dentro
- y por fuera.
La vuelta te hace saltar
y los sueños nutren
y te ponen en el camino.
Hay tantas emociones
que es fácil ser presa,
presa de ellas.
Desorden Ordenado
3.-
Bajo ese cielo estrellado me dijiste que me querías.
En ese suelo empedrado empezamos a caminar,
en ese suelo de alquitrán y desvergüenzas.
Y la limonada me supo dulce,
y la limonada me dio calor.
1.-
Y pusiste en mis labios los tuyos tan dulces.
Y mi boca anunció una sonrisa poco premeditada.
Aspiramos el olor de las amapolas,
cuando la cucharilla giraba alrededor
de un té para dos.
Dos locos muy cuerdos,
dos cuerdos muy locos
que empezaron a pasearse bajo el sol.
2.-
Sí, no dudo de esos días,
de ese día en que nos sentamos en un banco.
De ese día en el que me puse tu camisa.
De ese día en que hiciste un nudo
de corbata en mi pañuelo.
Y después me quedé tu libro,
esperando quedarme con tu corazón
también.
4.-
Cogí aliento, y tú respiraste.
Te miré, preguntaste si yo te quería.
Y de la nada salió el todo.
Y atardeció en el tapiz blanco,
para hidratar paredes secas.
Y hubo un pájaro verde esperando
en la ventana.
5.-
Así pensé que no quería pensar
en cuán lejos llegaría.
Sólo pensar en tu mirada
bajo la mía, bajo la mía.
Bajo ese cielo estrellado me dijiste que me querías.
En ese suelo empedrado empezamos a caminar,
en ese suelo de alquitrán y desvergüenzas.
Y la limonada me supo dulce,
y la limonada me dio calor.
1.-
Y pusiste en mis labios los tuyos tan dulces.
Y mi boca anunció una sonrisa poco premeditada.
Aspiramos el olor de las amapolas,
cuando la cucharilla giraba alrededor
de un té para dos.
Dos locos muy cuerdos,
dos cuerdos muy locos
que empezaron a pasearse bajo el sol.
2.-
Sí, no dudo de esos días,
de ese día en que nos sentamos en un banco.
De ese día en el que me puse tu camisa.
De ese día en que hiciste un nudo
de corbata en mi pañuelo.
Y después me quedé tu libro,
esperando quedarme con tu corazón
también.
4.-
Cogí aliento, y tú respiraste.
Te miré, preguntaste si yo te quería.
Y de la nada salió el todo.
Y atardeció en el tapiz blanco,
para hidratar paredes secas.
Y hubo un pájaro verde esperando
en la ventana.
5.-
Así pensé que no quería pensar
en cuán lejos llegaría.
Sólo pensar en tu mirada
bajo la mía, bajo la mía.
Si crías cuervos
Las noches estrelladas
no se aprecian en Madrid,
ni en tu cama ni en la mía.
Porque las nubes de otoño
salpicaron el verano ecuestre.
Tus calcetines chorrean
junto a las sombras de mi tanga.
Tus sonrisas se pierden,
y se nublan, escasas.
Y mis bases a tus rimas
- descansan
en las novelas no escritas.
Mi papel de ajo se cuartea
junto al brillo de tus ojos.
Y el fracaso ya huele
como huele la distancia.
no se aprecian en Madrid,
ni en tu cama ni en la mía.
Porque las nubes de otoño
salpicaron el verano ecuestre.
Tus calcetines chorrean
junto a las sombras de mi tanga.
Tus sonrisas se pierden,
y se nublan, escasas.
Y mis bases a tus rimas
- descansan
en las novelas no escritas.
Mi papel de ajo se cuartea
junto al brillo de tus ojos.
Y el fracaso ya huele
como huele la distancia.
Los patrones no funcionan
si crías cuervos.
Cuervos que fueron fruto de ti
y de mí.
Me gustaría pensar que una golondrina sí hace la primavera.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)