Me fui a enamorar de la persona más interesante y más complicada.
Y así es como pienso en que todo tiene su precio.
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viernes, 31 de julio de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
En ese inmenso mar
Quítame estas ganas de saltar al vacío,
De correr sin sentido
por la vida que no vivo,
de romper con mis dedos el frío cristal.
Quítame las vendas de llorar cuando río,
de perecer en ese intento
intenso, pero muerto
de esas cartas que nunca pude mandar.
No me des más ríos de lloros rojos
de miradas perdidas
colmados de penurias
déjame que desempañe mis ojos.
Dame todo aquello
que jamás pudiste dar;
dame esas sensaciones,
que aunque cansadas,
siempre pueden regresar.
Para que sienta que estoy viva
y coleando en ese inmenso mar
-como el tuyo.
domingo, 26 de julio de 2009
En este mundo los hay
En este mundo
Hay algunos que miran al cristal empañado
y no ven más que la perspectiva borrosa
de ese mundo poco claro.
Hay algunos que rompen reglas, saltan puentes
-y barreras
y en consecuencia, dan la piel y el alma.
Hay algunos que bostezan y se quedan embarazados
de remordimientos y botellas medio vacías.
Hay otros que bostezan y después abren los ojos
y en esa botella medio llena ven un barril colmado.
Hay algunos que pelan naranjas para no deshojar margaritas,
y en las tardes de verano se encierran y bajan la persiana.
Hay unos a los que el frío les cala los huesos, y en las cañas
de pescar son ellos el anzuelo, los peces, tiburones que deboran sus ganas.
Y los hay que pierden los olores y los confunden con colores.
Las sonrisas se abstraen y se pierden
entre la pared de un papel pintadio deshilachado.
También los hay que salen a las noches de invierno desnudos,
y agrandan sus sentidos levantando los ceñidos puños.
Los hay que lloran, los hay que ríen, los hay que viven
en ilusiones de papel maché,
los hay que llevan arena en los calcetines,
los hay que gritan y no temen hacerlo.
Hay algunos que corren y viven bajo aspersores de alegría,
los que tatúan los mejores momentos debajo de la piel,
los hay que sacan una risa del estómago
y los hay que se deprimen por momentos.
Hay otros que se esconden por temor a ganar,
los hay que se esconden por temor a perder,
y hay otros que no se esconden por falta de miedo.
Hay algunos que miran al cristal empañado
y no ven más que la perspectiva borrosa
de ese mundo poco claro.
Hay algunos que rompen reglas, saltan puentes
-y barreras
y en consecuencia, dan la piel y el alma.
Hay algunos que bostezan y se quedan embarazados
de remordimientos y botellas medio vacías.
Hay otros que bostezan y después abren los ojos
y en esa botella medio llena ven un barril colmado.
Hay algunos que pelan naranjas para no deshojar margaritas,
y en las tardes de verano se encierran y bajan la persiana.
Hay unos a los que el frío les cala los huesos, y en las cañas
de pescar son ellos el anzuelo, los peces, tiburones que deboran sus ganas.
Y los hay que pierden los olores y los confunden con colores.
Las sonrisas se abstraen y se pierden
entre la pared de un papel pintadio deshilachado.
También los hay que salen a las noches de invierno desnudos,
y agrandan sus sentidos levantando los ceñidos puños.
Los hay que lloran, los hay que ríen, los hay que viven
en ilusiones de papel maché,
los hay que llevan arena en los calcetines,
los hay que gritan y no temen hacerlo.
Hay algunos que corren y viven bajo aspersores de alegría,
los que tatúan los mejores momentos debajo de la piel,
los hay que sacan una risa del estómago
y los hay que se deprimen por momentos.
Hay otros que se esconden por temor a ganar,
los hay que se esconden por temor a perder,
y hay otros que no se esconden por falta de miedo.
miércoles, 22 de julio de 2009
No.
Hay que saber decir que no.
No, no salgas a esa lluvia
que sangra y rasga,
y en tu equinocio,
te mira y coarta.
No, di que no a la falta,
la tortura de "hoy miento",
al descuento de sentimientos.
No, el tren de la agonía
hoy por fin se para,
porque los ojos
a tus propios pies
-miran.
No, que ese vaso no se llene
de rencores mal medidos,
de golpes y fracasos
o remordimientos perseguidos.
No. No.
Sal y vive tu vida,
que los otros te miren.
Sí, te miren, pero siempre camina
con la cabeza bien alta.
Hay que saber decir que no.
No, no salgas a esa lluvia
que sangra y rasga,
y en tu equinocio,
te mira y coarta.
No, di que no a la falta,
la tortura de "hoy miento",
al descuento de sentimientos.
No, el tren de la agonía
hoy por fin se para,
porque los ojos
a tus propios pies
-miran.
No, que ese vaso no se llene
de rencores mal medidos,
de golpes y fracasos
o remordimientos perseguidos.
No. No.
Sal y vive tu vida,
que los otros te miren.
Sí, te miren, pero siempre camina
con la cabeza bien alta.
sábado, 18 de julio de 2009
Sentimientos y personas
Es curisoso el poder
que tienen los sentimientos
sobre una mente un poco desgastada.
Cómo fluctúan por el cerebro,
con remos inundados de pinchos,
con barcas llenas de agujeros.
Sí, los sentimientos cambian,
los sentimientos evolucionan.
Por nosotros y por ellos.
Y es extraño que el interés
también pueda llegar a ser
algo pasajero.
Como la adolescencia.
La desgana, el suicidio
de la confianza,
o de la entrega,
quizás se convierten en compañeros.
Cambian. Cambian, cambian
como las personas que los albergan.
Salen por esas puertas
que parecían blindadas.
Se pierden y se alejan.
Cuán ridículo y extraño
es saber que somos presas,
y a la vez, cuán reconfortante
cuando ellos te ciegan.
Y en esa red social, todos salimos y entramos.
Todos nos crecemos, y a la vez menguamos.
Salimos de una vida y entramos en nuevas relaciones,
en nuevos estados de ánimo.
Todos actuamos en beneficio,
todos perjudicamos al prójimo.
que tienen los sentimientos
sobre una mente un poco desgastada.
Cómo fluctúan por el cerebro,
con remos inundados de pinchos,
con barcas llenas de agujeros.
Sí, los sentimientos cambian,
los sentimientos evolucionan.
Por nosotros y por ellos.
Y es extraño que el interés
también pueda llegar a ser
algo pasajero.
Como la adolescencia.
La desgana, el suicidio
de la confianza,
o de la entrega,
quizás se convierten en compañeros.
Cambian. Cambian, cambian
como las personas que los albergan.
Salen por esas puertas
que parecían blindadas.
Se pierden y se alejan.
Cuán ridículo y extraño
es saber que somos presas,
y a la vez, cuán reconfortante
cuando ellos te ciegan.
Y en esa red social, todos salimos y entramos.
Todos nos crecemos, y a la vez menguamos.
Salimos de una vida y entramos en nuevas relaciones,
en nuevos estados de ánimo.
Todos actuamos en beneficio,
todos perjudicamos al prójimo.
Uno debe vivir.
Uno no debe depender de nada ni de nadie.
Uno debe saber lo que quiere.
Uno debe superar sus miedos.
Uno debe ser fuerte.
Uno debe tener confianza.
Uno siempre debe mirar al frente.
Estas son algunas de las cosas que nos enseñaron. Estas son algunas de las cosas que yo aprendí y no siempre puse en práctica. Pero hoy sé que el egoísmo, aunque siempre enseñado como algo con connotaciones negativas, en realidad, en su más pura esencia, no es malo. El egoísmo es quererse, el egoísmo es no dejarse pisar, el egoísmo es saber qué nos conviene.
El ser humano debe ser autosuficiente, porque nuestro cuerpo y nuestra menta están creados para ese fin. Sin embargo, siempre hay losas en el camino que se agrandan, se cargan a nuestras espaldas y se introducen en nuestras posaderas. Aún con esto, hoy yo sé cuidar de mí misma. Hoy mido mi entrega hacia otros para concentrarla más en mí, si bien depende de a qué otros nos referimos.
En definitiva, vivo mi vida, no la de los demás. Vivo para mí en ciertas facetas. Basta ya de entregarse por completo, basta ya de enfocar los ojos en cuerpos ajenos, basta ya de tantos esfuerzos mal valorados. Basta ya de colmar de atenciones al personal, a un personal ingrato. Con esto no pretendo convertirme en alguien que no se preocupa por los demás, sino que hay que saber cuándo hacerlo.
Uno debe vivir su vida.
Uno debe saber lo que quiere.
Uno debe superar sus miedos.
Uno debe ser fuerte.
Uno debe tener confianza.
Uno siempre debe mirar al frente.
Estas son algunas de las cosas que nos enseñaron. Estas son algunas de las cosas que yo aprendí y no siempre puse en práctica. Pero hoy sé que el egoísmo, aunque siempre enseñado como algo con connotaciones negativas, en realidad, en su más pura esencia, no es malo. El egoísmo es quererse, el egoísmo es no dejarse pisar, el egoísmo es saber qué nos conviene.
El ser humano debe ser autosuficiente, porque nuestro cuerpo y nuestra menta están creados para ese fin. Sin embargo, siempre hay losas en el camino que se agrandan, se cargan a nuestras espaldas y se introducen en nuestras posaderas. Aún con esto, hoy yo sé cuidar de mí misma. Hoy mido mi entrega hacia otros para concentrarla más en mí, si bien depende de a qué otros nos referimos.
En definitiva, vivo mi vida, no la de los demás. Vivo para mí en ciertas facetas. Basta ya de entregarse por completo, basta ya de enfocar los ojos en cuerpos ajenos, basta ya de tantos esfuerzos mal valorados. Basta ya de colmar de atenciones al personal, a un personal ingrato. Con esto no pretendo convertirme en alguien que no se preocupa por los demás, sino que hay que saber cuándo hacerlo.
Uno debe vivir su vida.
martes, 7 de julio de 2009
Sentimientos
El cariño no cree en las distancias.
El cariño no saca púas entre los dedos.
El cariño se forja a sí mismo.
El cariño se comparte, se expande y se desvanece
pero siempre se recuerda o renueva.
El corazón no entiende de razones.
El corazón no sabe qué depara el futuro.
El corazón intimida y se hace el tímido.
El corazón fabrica llamas y rimas,
y pasea con dolor e ilusión de ambas manos.
El odio no conoce perdón.
El odio no sabe de cielos cristalinos.
El odio expande dardos.
El odio te hace permanecer vivo
en la muerte interna de la vida.
El amor no sabe de fronteras.
El amor no sabe que puede haber desilusión.
El amor se alía con la necesidad.
El amor se alía con las vendas.
El amor no quiere y a la vez quiere
ser amigo del anterior.
La falta provoca lágrimas.
La falta es grande en potencia.
La falta brilla, brilla la ausencia
con tintes normalmente negros.
La falta rompe cuerpos y virtudes.
Los remordimientos son cargas pesadas
con las que cuesta caminar.
La ira es, a veces, incontrolable.
El hambre es, a veces, perenne.
El silencio aporta tanto como
puede llegar a arrebatar.
La soledad inunda,
la soledad es mala compañía querida.
La tristeza no te saca a pasear,
puede parecer que te abandona y luego
volver para agarrarte de la mano.
El anhelo de otro cuerpo alimenta.
La esperanza ilumina.
La ilusión reconforta
y los regalos no materiales
hacen sonreír por dentro
- y por fuera.
La vuelta te hace saltar
y los sueños nutren
y te ponen en el camino.
Hay tantas emociones
que es fácil ser presa,
presa de ellas.
El cariño no saca púas entre los dedos.
El cariño se forja a sí mismo.
El cariño se comparte, se expande y se desvanece
pero siempre se recuerda o renueva.
El corazón no entiende de razones.
El corazón no sabe qué depara el futuro.
El corazón intimida y se hace el tímido.
El corazón fabrica llamas y rimas,
y pasea con dolor e ilusión de ambas manos.
El odio no conoce perdón.
El odio no sabe de cielos cristalinos.
El odio expande dardos.
El odio te hace permanecer vivo
en la muerte interna de la vida.
El amor no sabe de fronteras.
El amor no sabe que puede haber desilusión.
El amor se alía con la necesidad.
El amor se alía con las vendas.
El amor no quiere y a la vez quiere
ser amigo del anterior.
La falta provoca lágrimas.
La falta es grande en potencia.
La falta brilla, brilla la ausencia
con tintes normalmente negros.
La falta rompe cuerpos y virtudes.
Los remordimientos son cargas pesadas
con las que cuesta caminar.
La ira es, a veces, incontrolable.
El hambre es, a veces, perenne.
El silencio aporta tanto como
puede llegar a arrebatar.
La soledad inunda,
la soledad es mala compañía querida.
La tristeza no te saca a pasear,
puede parecer que te abandona y luego
volver para agarrarte de la mano.
El anhelo de otro cuerpo alimenta.
La esperanza ilumina.
La ilusión reconforta
y los regalos no materiales
hacen sonreír por dentro
- y por fuera.
La vuelta te hace saltar
y los sueños nutren
y te ponen en el camino.
Hay tantas emociones
que es fácil ser presa,
presa de ellas.
Desorden Ordenado
3.-
Bajo ese cielo estrellado me dijiste que me querías.
En ese suelo empedrado empezamos a caminar,
en ese suelo de alquitrán y desvergüenzas.
Y la limonada me supo dulce,
y la limonada me dio calor.
1.-
Y pusiste en mis labios los tuyos tan dulces.
Y mi boca anunció una sonrisa poco premeditada.
Aspiramos el olor de las amapolas,
cuando la cucharilla giraba alrededor
de un té para dos.
Dos locos muy cuerdos,
dos cuerdos muy locos
que empezaron a pasearse bajo el sol.
2.-
Sí, no dudo de esos días,
de ese día en que nos sentamos en un banco.
De ese día en el que me puse tu camisa.
De ese día en que hiciste un nudo
de corbata en mi pañuelo.
Y después me quedé tu libro,
esperando quedarme con tu corazón
también.
4.-
Cogí aliento, y tú respiraste.
Te miré, preguntaste si yo te quería.
Y de la nada salió el todo.
Y atardeció en el tapiz blanco,
para hidratar paredes secas.
Y hubo un pájaro verde esperando
en la ventana.
5.-
Así pensé que no quería pensar
en cuán lejos llegaría.
Sólo pensar en tu mirada
bajo la mía, bajo la mía.
Bajo ese cielo estrellado me dijiste que me querías.
En ese suelo empedrado empezamos a caminar,
en ese suelo de alquitrán y desvergüenzas.
Y la limonada me supo dulce,
y la limonada me dio calor.
1.-
Y pusiste en mis labios los tuyos tan dulces.
Y mi boca anunció una sonrisa poco premeditada.
Aspiramos el olor de las amapolas,
cuando la cucharilla giraba alrededor
de un té para dos.
Dos locos muy cuerdos,
dos cuerdos muy locos
que empezaron a pasearse bajo el sol.
2.-
Sí, no dudo de esos días,
de ese día en que nos sentamos en un banco.
De ese día en el que me puse tu camisa.
De ese día en que hiciste un nudo
de corbata en mi pañuelo.
Y después me quedé tu libro,
esperando quedarme con tu corazón
también.
4.-
Cogí aliento, y tú respiraste.
Te miré, preguntaste si yo te quería.
Y de la nada salió el todo.
Y atardeció en el tapiz blanco,
para hidratar paredes secas.
Y hubo un pájaro verde esperando
en la ventana.
5.-
Así pensé que no quería pensar
en cuán lejos llegaría.
Sólo pensar en tu mirada
bajo la mía, bajo la mía.
Si crías cuervos
Las noches estrelladas
no se aprecian en Madrid,
ni en tu cama ni en la mía.
Porque las nubes de otoño
salpicaron el verano ecuestre.
Tus calcetines chorrean
junto a las sombras de mi tanga.
Tus sonrisas se pierden,
y se nublan, escasas.
Y mis bases a tus rimas
- descansan
en las novelas no escritas.
Mi papel de ajo se cuartea
junto al brillo de tus ojos.
Y el fracaso ya huele
como huele la distancia.
no se aprecian en Madrid,
ni en tu cama ni en la mía.
Porque las nubes de otoño
salpicaron el verano ecuestre.
Tus calcetines chorrean
junto a las sombras de mi tanga.
Tus sonrisas se pierden,
y se nublan, escasas.
Y mis bases a tus rimas
- descansan
en las novelas no escritas.
Mi papel de ajo se cuartea
junto al brillo de tus ojos.
Y el fracaso ya huele
como huele la distancia.
Los patrones no funcionan
si crías cuervos.
Cuervos que fueron fruto de ti
y de mí.
Me gustaría pensar que una golondrina sí hace la primavera.
viernes, 26 de junio de 2009
Adiós al Rey
Ayer llegué a casa, y tras una breve interpelación con mi padre me fui a la cama a leer mi libro actual. Mi padre siempre se pone la radio para dormir, y bajo ese ruidillo adormeciente escuché algo que me hizo abrir los ojos sobremanera. Al principio creí que sólo estaban hablando de que le habían ingresado. De que le operaban...
Pero no. Había muerto. Ha muerto.
Nació el 29 de agosto del 58. Pero no nació solo. Con él nació un estilo, con él nació una multitud, con él nació un tipo de baile, o varios, con él nació la música que mueve masas. Con él nacimos muchos, antes o después. Con él yo sonreí, reí a carcajadas, lloré, pero sobre todo: bailé hasta la saciedad. Por él me compré esos guantes blancos y empleé horas y horas delante de la pantalla rebobinando y volviendo a poner sus videoclips para memorizar sus pasos. Y los pasos de tanta gente.
Y todavía tenía la ilusión de verlo en directo, pero ya no se cumplirá. Lo peor de todo esto no es sólo la falta, o la pérdida de una oportunidad para conseguir su entrada, no. Lo peor es que ahora atacan a su vida personal aún más si cabe. No paro de ver la imagen de su hijo medio colgando en el balcón, de oír cuantas veces se casó y se divorció, de qué pasó en Neverland, y toda ristra de sandeces soeces que ya poco importan. Por favor, que le dejen descansar en paz. Todo el mundo comete errores, pero ahora los ojos no deberían centrarse en su vida privada, sino en el derroche de talento, en tantos cuerpos moviéndose a su son, en tantas imitaciones... En fin, en su vida como artista, eso es, como Artista. Farewell to the King.
Muere un Gran Artista. Muere Michael Jackson.
http://www.youtube.com/watch?v=_ix9GlHZdWY
http://www.youtube.com/watch?v=QaGoKczNndc
http://www.youtube.com/watch?v=AtyJbIOZjS8
http://www.youtube.com/watch?v=En-cHBv7UpA
http://www.youtube.com/watch?v=07v6tB_OLR8&feature=PlayList&p=01CB2F76F8D0F3B3&index=11&playnext=8&playnext_from=PL
Pero no. Había muerto. Ha muerto.
Nació el 29 de agosto del 58. Pero no nació solo. Con él nació un estilo, con él nació una multitud, con él nació un tipo de baile, o varios, con él nació la música que mueve masas. Con él nacimos muchos, antes o después. Con él yo sonreí, reí a carcajadas, lloré, pero sobre todo: bailé hasta la saciedad. Por él me compré esos guantes blancos y empleé horas y horas delante de la pantalla rebobinando y volviendo a poner sus videoclips para memorizar sus pasos. Y los pasos de tanta gente.
Y todavía tenía la ilusión de verlo en directo, pero ya no se cumplirá. Lo peor de todo esto no es sólo la falta, o la pérdida de una oportunidad para conseguir su entrada, no. Lo peor es que ahora atacan a su vida personal aún más si cabe. No paro de ver la imagen de su hijo medio colgando en el balcón, de oír cuantas veces se casó y se divorció, de qué pasó en Neverland, y toda ristra de sandeces soeces que ya poco importan. Por favor, que le dejen descansar en paz. Todo el mundo comete errores, pero ahora los ojos no deberían centrarse en su vida privada, sino en el derroche de talento, en tantos cuerpos moviéndose a su son, en tantas imitaciones... En fin, en su vida como artista, eso es, como Artista. Farewell to the King.
Muere un Gran Artista. Muere Michael Jackson.
http://www.youtube.com/watch?v=_ix9GlHZdWY
http://www.youtube.com/watch?v=QaGoKczNndc
http://www.youtube.com/watch?v=AtyJbIOZjS8
http://www.youtube.com/watch?v=En-cHBv7UpA
http://www.youtube.com/watch?v=07v6tB_OLR8&feature=PlayList&p=01CB2F76F8D0F3B3&index=11&playnext=8&playnext_from=PL
lunes, 22 de junio de 2009
Todo lo que me gusta
Me gusta el sonido de las cuerdas de la guitarra, y cuando posas la palma de la mano para pararlo y suena a hueco.
Me gusta el olor a hierba mojada, a tierra mojada, a ropa mojada, y el sonido de la lluvia. Me gusta mirar por la ventana mientras llueve, y deslizar un brazo tímido por la ventana, sentir su tacto, el tacto de las nubes condensadas. Cuando la lluvia me cae en la cara.
Me gusta esa cana que descubrí el otro día en tu pelo.
Me gusta cuando mi amigo canta cerca del timbre de casa y sin que lo toques suena por la vibración de su voz. Me gusta cuando suena cuando cantamos los dos a la vez. Me gusta el sonido de su risa. Me gusta el sonido de la risa de Iris cuando tiene algo en la boca y no puede tragar porque se ríe.
Me gusta esa camiseta gris de cola-cao que uso para dormir y que recuerda una fecha en la que yo ni siquiera existía.
Me gusta el color de las mejillas de las gemelas, cuando proliferan muchas carcajadas seguidas. Me gusta ese rojo y me gusta cuando me cogen por los hombros.
Me gustan las caras que ponen los niños cuando algo no les gusta.
Me gusta el pañuelo que me regalaste.
Me gusta el Baileys.
Me gusta cuando me cogéis de la mano.
Me gusta como Maryam saluda por teléfono.
Me gusta cuando Edu me menda un mensaje al móvil en inglés.
Me gusta cocinar para los demás.
Me gusta cuando la gente no tiene miedo a ser sincera,
me gusta cuando la gente sabe pedir perdón.
Me gustan los días nublados.
Me gusta quitarme los calcetines después de un día largo.
Me gusta meter un trocito de chocolate Valor en el congelador antes de comerlo.
Me gusta cocinar postres.
Me gustan las figuritas de pitufos.
Me gusta el sonido de las tijeras de entresacar.
Me gusta el sonido de tu cinturón cuando se desabrocha.
Me gusta reventar el papel de burbujas que envuelve las cosas de porcelana.
Me gusta pasar la mano por el césped húmedo.
Me gusta la foto en la que Adri sale con mi marioneta de colores.
Me gusta el sonido de la cuchara en la taza de café.
Me gustan los pijamas de invierno grandes con dibujitos.
Me gustan los huesitos, los batidos del Palazzo.
Me gustan las magdalenas de tamaño muy chiquito, y los cruasanes.
Me gustan las velas rojas, los teleñecos y Calvin and Hobbes.
Me gusta recibir mensajes al móvil.
Me gusta fumar de la cachimba, me gusta oler el tabaco antes de usarlo.
Me gustan las sábanas de colores, el aspecto de las cerezas.
Me gusta cuando vienes a visitarme simplemente porque te apetece.
Me gusta cuando se cabrean conmigo y me lo dicen.
Me gusta recordar anécdotas con mis amigos.
Me gusta cuando me dan un abrazo inesperado.
Me gusta tirarme a por mis amigos sin avisar.
Me gusta cómo se ríe Fer cuando algo que no esperaba le hace gracia.
Me gusta sentarme debajo de un árbol.
Me gusta tu pelo, alborotarlo. Me gusta cuando te ríes. Me gusta cuando dices "mrrr mire usted". Me gustó el día en que viniste en traje y cenamos en un Pans & Company.
Me gustan las atracciones aunque siempre insulte a su creador.
Me gusta jugar a los videojuegos de cuando era pequeña, con esos gráficos pésimos pero tan familiares.
Me gustó ese "te quiero" que dijiste el otro día.
Me gusta cuando oigo que me llaman "Nana" o "Anilla".
Me gusta quedarme con las pulseras del Parque de Atracciones.
Me gustan los sonidos que hace mi perro.
Me gusta el nombre "Gustavo", me gusta el nombre "Luján".
Me gusta estirarme cuando estoy tumbada en la cama.
Me gusta el olor de la mantequilla mientras se derrite.
Me gusta el olor del aceite de oliva virgen extra.
Me gustas tú.
Me gustáis vosotros.
Me gusta el olor a hierba mojada, a tierra mojada, a ropa mojada, y el sonido de la lluvia. Me gusta mirar por la ventana mientras llueve, y deslizar un brazo tímido por la ventana, sentir su tacto, el tacto de las nubes condensadas. Cuando la lluvia me cae en la cara.
Me gusta esa cana que descubrí el otro día en tu pelo.
Me gusta cuando mi amigo canta cerca del timbre de casa y sin que lo toques suena por la vibración de su voz. Me gusta cuando suena cuando cantamos los dos a la vez. Me gusta el sonido de su risa. Me gusta el sonido de la risa de Iris cuando tiene algo en la boca y no puede tragar porque se ríe.
Me gusta esa camiseta gris de cola-cao que uso para dormir y que recuerda una fecha en la que yo ni siquiera existía.
Me gusta el color de las mejillas de las gemelas, cuando proliferan muchas carcajadas seguidas. Me gusta ese rojo y me gusta cuando me cogen por los hombros.
Me gustan las caras que ponen los niños cuando algo no les gusta.
Me gusta el pañuelo que me regalaste.
Me gusta el Baileys.
Me gusta cuando me cogéis de la mano.
Me gusta como Maryam saluda por teléfono.
Me gusta cuando Edu me menda un mensaje al móvil en inglés.
Me gusta cocinar para los demás.
Me gusta cuando la gente no tiene miedo a ser sincera,
me gusta cuando la gente sabe pedir perdón.
Me gustan los días nublados.
Me gusta quitarme los calcetines después de un día largo.
Me gusta meter un trocito de chocolate Valor en el congelador antes de comerlo.
Me gusta cocinar postres.
Me gustan las figuritas de pitufos.
Me gusta el sonido de las tijeras de entresacar.
Me gusta el sonido de tu cinturón cuando se desabrocha.
Me gusta reventar el papel de burbujas que envuelve las cosas de porcelana.
Me gusta pasar la mano por el césped húmedo.
Me gusta la foto en la que Adri sale con mi marioneta de colores.
Me gusta el sonido de la cuchara en la taza de café.
Me gustan los pijamas de invierno grandes con dibujitos.
Me gustan los huesitos, los batidos del Palazzo.
Me gustan las magdalenas de tamaño muy chiquito, y los cruasanes.
Me gustan las velas rojas, los teleñecos y Calvin and Hobbes.
Me gusta recibir mensajes al móvil.
Me gusta fumar de la cachimba, me gusta oler el tabaco antes de usarlo.
Me gustan las sábanas de colores, el aspecto de las cerezas.
Me gusta cuando vienes a visitarme simplemente porque te apetece.
Me gusta cuando se cabrean conmigo y me lo dicen.
Me gusta recordar anécdotas con mis amigos.
Me gusta cuando me dan un abrazo inesperado.
Me gusta tirarme a por mis amigos sin avisar.
Me gusta cómo se ríe Fer cuando algo que no esperaba le hace gracia.
Me gusta sentarme debajo de un árbol.
Me gusta tu pelo, alborotarlo. Me gusta cuando te ríes. Me gusta cuando dices "mrrr mire usted". Me gustó el día en que viniste en traje y cenamos en un Pans & Company.
Me gustan las atracciones aunque siempre insulte a su creador.
Me gusta jugar a los videojuegos de cuando era pequeña, con esos gráficos pésimos pero tan familiares.
Me gustó ese "te quiero" que dijiste el otro día.
Me gusta cuando oigo que me llaman "Nana" o "Anilla".
Me gusta quedarme con las pulseras del Parque de Atracciones.
Me gustan los sonidos que hace mi perro.
Me gusta el nombre "Gustavo", me gusta el nombre "Luján".
Me gusta estirarme cuando estoy tumbada en la cama.
Me gusta el olor de la mantequilla mientras se derrite.
Me gusta el olor del aceite de oliva virgen extra.
Me gustas tú.
Me gustáis vosotros.
Nieva azúcar
Ellos salieron de la espuma del mar, de las conchas que susurraban y de las cometas en la arena.
Ellos salieron de la nieve en las cimas, de los cipreses y las violetas, de los zorros, del aullido de los lobos a las tres de la madrugada.
Ellos salieron de un último piso, de esas vidrieras relucientes, de una capilla, de un centro comercial, del agua clorada, del agua mineral embotellada, de las cuerdas de una guitarra.
Ellos salieron de las dunas, de los halcones, de las serpientes de cascabel, de un oasis perdido en medio de la nada.
Y después se disolvieron con agua dulce. Más tarde se evaporaron, y por eso es que nieva azúcar. Ese azúcar traspasa cualquier cuerpo, y cualquier corazón. Porque llena y reconforta, y aunque a veces hiere salir y sentir ese frío que la nieve siempre conlleva, merece mecerse bajo las nubes. Merece la pena, merece el esfuerzo.
Ellos son mis amigos. Simplemente ellos, que nievan, y truenan a veces, pero sobre todo... Son el azúcar que todo café debería tener.
Ellos salieron de la nieve en las cimas, de los cipreses y las violetas, de los zorros, del aullido de los lobos a las tres de la madrugada.
Ellos salieron de un último piso, de esas vidrieras relucientes, de una capilla, de un centro comercial, del agua clorada, del agua mineral embotellada, de las cuerdas de una guitarra.
Ellos salieron de las dunas, de los halcones, de las serpientes de cascabel, de un oasis perdido en medio de la nada.
Y después se disolvieron con agua dulce. Más tarde se evaporaron, y por eso es que nieva azúcar. Ese azúcar traspasa cualquier cuerpo, y cualquier corazón. Porque llena y reconforta, y aunque a veces hiere salir y sentir ese frío que la nieve siempre conlleva, merece mecerse bajo las nubes. Merece la pena, merece el esfuerzo.
Ellos son mis amigos. Simplemente ellos, que nievan, y truenan a veces, pero sobre todo... Son el azúcar que todo café debería tener.
martes, 9 de junio de 2009
Relato corto 1
Ya le había visto otras veces. Muchas otras, con esa cara de niño, y esas pecas en las mejillas. Sin embargo, ese día le miraba de manera distinta. Presa de sus emociones, se acercó a él, le estrujó entre sus manos, y le exprimió hasta que el último suspiro salió en busca de la libertad.
lunes, 8 de junio de 2009
El librito
Hoy recordé algo que tenía guardado. Al fondo, muy al fondo de ese cajoncito, si se puede llamarlo así, que hace las veces de cajón desastre. No sé por qué mi mente hoy a ido a parar con ese recuerdo, con ese librito pequeño que, según cabe suponer, ha pasado por tantas manos. Si lo abres, con cuidado pues es viejo y tiene reúma, se ven las anotaciones salariales de un médico.
Pone: "El presente libro pertenece a Jose Codina, de profesión médico, que firma como contribuyente por la Industrial". Año 1936. Tras cinco o seis hojas la letra cambia, y el color del bolígrafo también. Y la fecha. 1972. A partir de aquí, se convierte en el diario de mi padre. Anotaciones en bolígrafo azul de cómo eran sus días, y aunque él era joven, de cómo intentaron ligar por primera vez con unas chicas a la puerta de la iglesia. Intento infructuoso si sigues leyendo. Pillastre, ¿cómo conseguirías el cuadernito? ¿Se lo robaste al médico?
Lo conseguí siendo no muy mayor, cuando todavía poseía un trocito de infancia en la vesícula. Por absurdo que parezca, siempre lo guardo, con gran ilusión y regocijo. Por absurdo que parezca siempre lo entierro, para al acordarme de él, despertar otra vez ese brillo en los ojos, como si fuera otra vez la primera vez que lo descubro. Aunque no sea un tratado de historiador, ni la historia de ningún bucanero, es un reflejo de la sociedad de aquel entonces. Son las palabras de un niño. Más aún, son las palabras de mi padre, ese hombre al que yo ya conocí como hombre y no como niño.
Son estas cosas las que hacen que, de alguna manera, reflexionemos sobre la vida que nos rodea, y despeguemos ese chicle baboseado de la mesa para luego darnos cuenta de que no es un chicle, sino una perla. Es uno de mis más preciados tesoros. Eso es, no un cuadernillo, es un tesoro.
Pone: "El presente libro pertenece a Jose Codina, de profesión médico, que firma como contribuyente por la Industrial". Año 1936. Tras cinco o seis hojas la letra cambia, y el color del bolígrafo también. Y la fecha. 1972. A partir de aquí, se convierte en el diario de mi padre. Anotaciones en bolígrafo azul de cómo eran sus días, y aunque él era joven, de cómo intentaron ligar por primera vez con unas chicas a la puerta de la iglesia. Intento infructuoso si sigues leyendo. Pillastre, ¿cómo conseguirías el cuadernito? ¿Se lo robaste al médico?
Lo conseguí siendo no muy mayor, cuando todavía poseía un trocito de infancia en la vesícula. Por absurdo que parezca, siempre lo guardo, con gran ilusión y regocijo. Por absurdo que parezca siempre lo entierro, para al acordarme de él, despertar otra vez ese brillo en los ojos, como si fuera otra vez la primera vez que lo descubro. Aunque no sea un tratado de historiador, ni la historia de ningún bucanero, es un reflejo de la sociedad de aquel entonces. Son las palabras de un niño. Más aún, son las palabras de mi padre, ese hombre al que yo ya conocí como hombre y no como niño.
Son estas cosas las que hacen que, de alguna manera, reflexionemos sobre la vida que nos rodea, y despeguemos ese chicle baboseado de la mesa para luego darnos cuenta de que no es un chicle, sino una perla. Es uno de mis más preciados tesoros. Eso es, no un cuadernillo, es un tesoro.
Ira
Ira: pasión violenta de indignación y enfado, deseo de venganza, furia, violencia.
Anger: strong emotion that you feel when you think someone has behaved in an unfair, cruel or unacceptable way.
La Ira. Para mí esta palabra siempre se relacionó con la rabia o el odio, o la enajenación mental transitoria. Sobre todo con la rabia. Es una llamarada que te quema el cebrebro, como una tarde de julio en la lengua, que no te permite hablar con propiedad, que te cosume, que te pertenece y al que perteneces, como el odio. Entregas tu cuerpo, normalmente involuntariamente, para que ella actúe con él como crea propio, y eso suele ser de una manera desgastadora, putrefacta, como las flores quemadas que se deshojan solas. En contraposición a esto, siempre pensé en las palabras felicidad, agrado y bienestar. Aunque el método para la vida de mucha gente se concentra en obtener el bienestar liberando su cuerpo a la ira, entregándolo para obtener un desahogo. Como cuando quedas exhausto depués de una carrera.
Ahora que miro por la ventana me atrevería a comparar la ira con ese viento furioso, furioso es la palabra, que arremete contra las ramas de esos pobres árboles, que no han hecho más que tenerse en pie, como los humanos. Volátiles humanos, que se dejan dominar e influir por lo que comunmente se conoce como sentimientos. Esa es la debilidad de nuestra raza, lo que nos pincha hasta reventar el globo de la calma, lo que nos arranca del suelo con fuerza estrujando los puños en señal de reto al de enfrente. Siempre asocié la ira con el color rojo, con el número 13, con ese coche de la acera de enfrente, rojo también, con los colmillos del lobo. Es curioso que también asocie este color con el amor.
Anger: strong emotion that you feel when you think someone has behaved in an unfair, cruel or unacceptable way.
La Ira. Para mí esta palabra siempre se relacionó con la rabia o el odio, o la enajenación mental transitoria. Sobre todo con la rabia. Es una llamarada que te quema el cebrebro, como una tarde de julio en la lengua, que no te permite hablar con propiedad, que te cosume, que te pertenece y al que perteneces, como el odio. Entregas tu cuerpo, normalmente involuntariamente, para que ella actúe con él como crea propio, y eso suele ser de una manera desgastadora, putrefacta, como las flores quemadas que se deshojan solas. En contraposición a esto, siempre pensé en las palabras felicidad, agrado y bienestar. Aunque el método para la vida de mucha gente se concentra en obtener el bienestar liberando su cuerpo a la ira, entregándolo para obtener un desahogo. Como cuando quedas exhausto depués de una carrera.
Ahora que miro por la ventana me atrevería a comparar la ira con ese viento furioso, furioso es la palabra, que arremete contra las ramas de esos pobres árboles, que no han hecho más que tenerse en pie, como los humanos. Volátiles humanos, que se dejan dominar e influir por lo que comunmente se conoce como sentimientos. Esa es la debilidad de nuestra raza, lo que nos pincha hasta reventar el globo de la calma, lo que nos arranca del suelo con fuerza estrujando los puños en señal de reto al de enfrente. Siempre asocié la ira con el color rojo, con el número 13, con ese coche de la acera de enfrente, rojo también, con los colmillos del lobo. Es curioso que también asocie este color con el amor.
domingo, 7 de junio de 2009
Maleza (reeditado)
Siempre que callas y no otorgas
más que el propio Silencio,
yo hundo la cabeza en la tierra mojada
y Espero.
Sí, al fin entendí el tipo de bronce en el que te forjaste,
pero las Palabras no engañan, y a veces se Sobreponen
a la inercia de la línea dibujada.
Si en esa puerta de madera no se oyen,
ni se oirán,
los Golpes guiados por esa muñeca, entonces...
La Maleza crecerá, cubriendo el Umbral
en el tic-tac del Desgaste, para que, sin que se ponga remedio
nadie ose adentrarse, pero tampoco salir entre ella.
Las Espinas dañarán las huellas dactilares
y las pupilas de quien mire por la mirilla,
y ensangrentarán la Complicidad
y reñirán con el Sentimiento.
La Niebla oscurecerá nuestras miradas
sin que tú la hagas desaparecer entre tus dedos.
La Lejanía se unirá a ese "ya es Tarde",
cumplirá la tarea asignada
y la Desilusión me abrazará como una madre abraza a un hijo.
más que el propio Silencio,
yo hundo la cabeza en la tierra mojada
y Espero.
Sí, al fin entendí el tipo de bronce en el que te forjaste,
pero las Palabras no engañan, y a veces se Sobreponen
a la inercia de la línea dibujada.
Si en esa puerta de madera no se oyen,
ni se oirán,
los Golpes guiados por esa muñeca, entonces...
La Maleza crecerá, cubriendo el Umbral
en el tic-tac del Desgaste, para que, sin que se ponga remedio
nadie ose adentrarse, pero tampoco salir entre ella.
Las Espinas dañarán las huellas dactilares
y las pupilas de quien mire por la mirilla,
y ensangrentarán la Complicidad
y reñirán con el Sentimiento.
La Niebla oscurecerá nuestras miradas
sin que tú la hagas desaparecer entre tus dedos.
La Lejanía se unirá a ese "ya es Tarde",
cumplirá la tarea asignada
y la Desilusión me abrazará como una madre abraza a un hijo.
sábado, 6 de junio de 2009
Untitled 6
Ellos dicen que no podrá olvidar. Le pasan el brazo por encima, pero aseguran que no podrá olvidar aquello que le alimentó y le mantuvo caliente.
Con una sola frase quisieron que interpretara que el rencor no es buena tierra para construir un hogar, que el perdón siempre tiene su lugar. Pero él sólo bajó la cabeza y silenció sus pensamientos. No juzgaron, no, pero la vida es mucho más que folios escritos por una sola cara.
Lo que no saben, amigos,
es que no hay calmantes que plieguen
el dolor del corazón.
Con una sola frase quisieron que interpretara que el rencor no es buena tierra para construir un hogar, que el perdón siempre tiene su lugar. Pero él sólo bajó la cabeza y silenció sus pensamientos. No juzgaron, no, pero la vida es mucho más que folios escritos por una sola cara.
Lo que no saben, amigos,
es que no hay calmantes que plieguen
el dolor del corazón.
Maleza
Siempre que tus silencios no otorgan
más que el propio silencio,
yo hundo la cabeza en la tierra mojada
y espero.
Sí, al fin entendí el tipo de bronce en el que te forjaste,
pero las palabras no engañan, y a veces se sobreponen
a la inercia de la línea dibujada.
Si en esa puerta de madera no se oyen,
ni se oirán,
los golpes de una frágil muñeca, entonces...
La maleza crecerá, cubriendo el umbral
en el tic-tac del desgaste, para que, sin que se ponga remedio
nadie ose adentrarse, pero tampoco salir entre ella.
Las espinas dañarán las huellas dactilares
y las pupilas de quien mire por la mirilla.
La lejanía cumplirá la tarea asignada
y la desilusión me abrazará como una madre abraza a un hijo.
más que el propio silencio,
yo hundo la cabeza en la tierra mojada
y espero.
Sí, al fin entendí el tipo de bronce en el que te forjaste,
pero las palabras no engañan, y a veces se sobreponen
a la inercia de la línea dibujada.
Si en esa puerta de madera no se oyen,
ni se oirán,
los golpes de una frágil muñeca, entonces...
La maleza crecerá, cubriendo el umbral
en el tic-tac del desgaste, para que, sin que se ponga remedio
nadie ose adentrarse, pero tampoco salir entre ella.
Las espinas dañarán las huellas dactilares
y las pupilas de quien mire por la mirilla.
La lejanía cumplirá la tarea asignada
y la desilusión me abrazará como una madre abraza a un hijo.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Verruga en la cara
En aquel lugar donde se esconden las sombras
y el factor sorpresa está sobrevalorado.
En aquel lugar donde todo el mundo
corre en pelotas, por creerse más bellos.
En aquel lugar donde se reniega
de lo que el cuerpo pide.
En aquel lugar donde se retienen
en las escafandras los sentidos.
En aquel lugar donde se hiere en el alma
como si te insultara un hermano.
En aquel lugar donde el delirio y la conmoción
son el plato principal...
En aquel lugar estoy yo.
Desvalijada, y no en pelotas.
Todo el mundo mira y señala,
como a una gran verruga en la cara.
y el factor sorpresa está sobrevalorado.
En aquel lugar donde todo el mundo
corre en pelotas, por creerse más bellos.
En aquel lugar donde se reniega
de lo que el cuerpo pide.
En aquel lugar donde se retienen
en las escafandras los sentidos.
En aquel lugar donde se hiere en el alma
como si te insultara un hermano.
En aquel lugar donde el delirio y la conmoción
son el plato principal...
En aquel lugar estoy yo.
Desvalijada, y no en pelotas.
Todo el mundo mira y señala,
como a una gran verruga en la cara.
domingo, 24 de mayo de 2009
Sensaciones
Un dedo...
Se desliza interrogando entre mi frente y mis cabellos.
Mi dedo...
Se desliza tímido ente tu corazón y tu ombligo.
Esa piel suave pronto se convierte en escalofrío. Ese escalofrío pronto se convierte en vello, y más tarde, en más piel. Luego, en un susurro y en versos amotinados con color del atardecer. Cabello suave, movimientos bruscos, sensaciones contradictorias. Labios con un mismo destino y caricias perfumadas con primavera. Electricidad recorriendo mi columna. Placer secreto, sonrisas entrecruzadas.
Parecer imperturbable, perecer perturbado.
Se desliza interrogando entre mi frente y mis cabellos.
Mi dedo...
Se desliza tímido ente tu corazón y tu ombligo.
Esa piel suave pronto se convierte en escalofrío. Ese escalofrío pronto se convierte en vello, y más tarde, en más piel. Luego, en un susurro y en versos amotinados con color del atardecer. Cabello suave, movimientos bruscos, sensaciones contradictorias. Labios con un mismo destino y caricias perfumadas con primavera. Electricidad recorriendo mi columna. Placer secreto, sonrisas entrecruzadas.
Parecer imperturbable, perecer perturbado.
Ellas se acercan (reeditado)
¡Shhh!
Calla.
No hables.
Que nos oyen.
Nos miran, inquietas y punzantes.
Nos taladran con sus miradas frías.
Calla, no hables, si ya sé lo que pasó.
Quédate a este lado de la puerta.
Un hilo de cerveza
ahora surca la almohada
deshaciéndose estrecha
en un riachuelo hacia el suelo.
Y ellas lo saben, y murmuran.
Y ellas nos pinchan
un poco más
para alargar las lágrimas.
Parece que sonríen en el reflejo del cristal.
O saludan con la mano desde la calle.
Se aproximan intimidantes,
y por cada paso que dan ahora
se convierten en entes más grandes.
Si caminan sincronizadas
parece que ya no dejan
al oxígeno ni la esperanza pasar.
Aumentan con tus palabras
y tus actos malolientes.
Aumentan con mi tristeza
y mi falta de comprensión.
Son aquellas ganas
de dejar lo nuestro y abandonar.
Calla.
No hables.
Que nos oyen.
Nos miran, inquietas y punzantes.
Nos taladran con sus miradas frías.
Calla, no hables, si ya sé lo que pasó.
Quédate a este lado de la puerta.
Un hilo de cerveza
ahora surca la almohada
deshaciéndose estrecha
en un riachuelo hacia el suelo.
Y ellas lo saben, y murmuran.
Y ellas nos pinchan
un poco más
para alargar las lágrimas.
Parece que sonríen en el reflejo del cristal.
O saludan con la mano desde la calle.
Se aproximan intimidantes,
y por cada paso que dan ahora
se convierten en entes más grandes.
Si caminan sincronizadas
parece que ya no dejan
al oxígeno ni la esperanza pasar.
Aumentan con tus palabras
y tus actos malolientes.
Aumentan con mi tristeza
y mi falta de comprensión.
Son aquellas ganas
de dejar lo nuestro y abandonar.
sábado, 23 de mayo de 2009
Si me atreviera a decirte...
Si hubiera una palabra que describiera
lo que siento y lo que eres, la usaría en mis amaneceres y en mis atardeceres.
Si alguna vez te dijera que te necesito,
que me cuesta ver cada día mi cama sin tu contorno en ella,
no te mentiría.
Si alguna vez me atreviera a decirte
que mis pies andan por un solo motivo
y que mi vida se escapa por dentro de tu camisa,
no te mentiría.
Si alguna vez no callara, y te dijera
que mis sonrisas siempre van a ti dedicadas
y que entendí el significado de las palabras por ti,
sería cierto.
Porque es ahora cuando he aprendido
que la felicidad no se mide con termómetro ni cinta,
se mide por cada palmo de tu cuerpo.
lo que siento y lo que eres, la usaría en mis amaneceres y en mis atardeceres.
Si alguna vez te dijera que te necesito,
que me cuesta ver cada día mi cama sin tu contorno en ella,
no te mentiría.
Si alguna vez me atreviera a decirte
que mis pies andan por un solo motivo
y que mi vida se escapa por dentro de tu camisa,
no te mentiría.
Si alguna vez no callara, y te dijera
que mis sonrisas siempre van a ti dedicadas
y que entendí el significado de las palabras por ti,
sería cierto.
Porque es ahora cuando he aprendido
que la felicidad no se mide con termómetro ni cinta,
se mide por cada palmo de tu cuerpo.
Los ratones
Es difícil comprender
que la vida te haga florecer
y perecer en el mismo campo de amapolas.
Resulta extraño saber
por qué lo malo siempre resulta
más fácil de decir.
Es complejo razonar
el que el amor y el odio estén tan cercanos.
Nunca entendí por qué
los ratones tienen rabo.
que la vida te haga florecer
y perecer en el mismo campo de amapolas.
Resulta extraño saber
por qué lo malo siempre resulta
más fácil de decir.
Es complejo razonar
el que el amor y el odio estén tan cercanos.
Nunca entendí por qué
los ratones tienen rabo.
De un tiempo a esta parte
De un tiempo a esta parte he comprendido
que las esperanzas son enormes listas
en las que te apuntas para comenzar
a explorar otras facetas.
De un tiempo a esta parte he comprendido
que la ilusión siempre se renueva,
se transforma y rehace a sí misma
cuando menos lo esperas.
De un tiempo a esta parte he comprendido
que la derrota nunca es completa
cuando manos ajenas se muestran
siempre a este lado del camino.
Del tiempo en que llegaste comprendí
que los sentimientos en realidad
no nos abandonan nunca.
Comprendí que no hace falta más
que una sola persona para hacerte ver
que aún se puede ser feliz.
que las esperanzas son enormes listas
en las que te apuntas para comenzar
a explorar otras facetas.
De un tiempo a esta parte he comprendido
que la ilusión siempre se renueva,
se transforma y rehace a sí misma
cuando menos lo esperas.
De un tiempo a esta parte he comprendido
que la derrota nunca es completa
cuando manos ajenas se muestran
siempre a este lado del camino.
Del tiempo en que llegaste comprendí
que los sentimientos en realidad
no nos abandonan nunca.
Comprendí que no hace falta más
que una sola persona para hacerte ver
que aún se puede ser feliz.
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