Tras el curso de los anocheceres,
seguimos existiendo.
Mientras la vida es eso que pasa
al mirar nuestros pies.
Siempre siendo presas fáciles del tiempo,
que nos sodomiza a su antojo.
Y sonriendo vino a mí,
la Desesperanza.
Me abrazó con manos de hermana.
Me lamió las heridas,
para llevarme al fondo oscuro
cintilleante de ecos y palabras nunca pronunciadas.
En esta noche le dedico una lágrima
y una sonrisa.
Ella, fulgurante, me devuelve esta última.
Y me dice "adéntrate en mí".
Fue mi lecho, mi cobijo, mi consuelo.
Fue mi cobijo, mi lecho, mi consuelo.
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jueves, 29 de noviembre de 2012
jueves, 9 de febrero de 2012
You will feed that soil
Our hopes
and our fears
will feed
tomorrow´s soil
The windmill
of our lifes
will carry
future days.
You,
who have
the entire world
in front of you
will
with your
disolution
make place
for another lives.
You,
who have nothing
to lose
against the sunsets
of the Earth
will always float
on an eternal
sea of souls.
The grass
that now caresses
your feet
will take
its needs
from your carcass old.
Let us not
part with a tear
of woe
but with a smile
of gratitude.
and our fears
will feed
tomorrow´s soil
The windmill
of our lifes
will carry
future days.
You,
who have
the entire world
in front of you
will
with your
disolution
make place
for another lives.
You,
who have nothing
to lose
against the sunsets
of the Earth
will always float
on an eternal
sea of souls.
The grass
that now caresses
your feet
will take
its needs
from your carcass old.
Let us not
part with a tear
of woe
but with a smile
of gratitude.
domingo, 17 de julio de 2011
Preguntas al cielo
La luz de la luna sólo atrapa y envuelve,
dichada noche ¿cuándo dejaremos de codiciar tus encantos?
¿Seguiremos siendo humanos cuando las estrellas nos engullan?
Caprichoso destino, ¿nos brindarás risas o lágrimas?
¿Caeremos ante la luz de una nueva mañana
o saldremos al viento ardiente que airee nuestras ilusiones?
Te invocaremos como la sonrisa de un niño, tú Fortuna,
para que nos levantes o nos dejes caer en el intento.
dichada noche ¿cuándo dejaremos de codiciar tus encantos?
¿Seguiremos siendo humanos cuando las estrellas nos engullan?
Caprichoso destino, ¿nos brindarás risas o lágrimas?
¿Caeremos ante la luz de una nueva mañana
o saldremos al viento ardiente que airee nuestras ilusiones?
Te invocaremos como la sonrisa de un niño, tú Fortuna,
para que nos levantes o nos dejes caer en el intento.
martes, 7 de junio de 2011
Tiempo
Ya no queda nada.
Al final las manecillas del reloj pasan para todos, y también para mí.
Parece ayer cuando miraba al cielo invernal,
parece ayer cuando ahogaba una risa y un llanto en alcohol al día siguiente.
Se me antoja lejano y sin embargo cercano el día en que empecé a sollozar
y creo que aún es más cercano el día en que empecé a reír,
a recordar que todo lo malo pasa, y que lo bueno siempre se aproxima.
La primavera llegó para dejar los campos estériles atrás
y recordar a nuestras mentes que el tiempo es efímero y sucumbe
tal y como sucumbimos nosotros a la caída de las hojas.
Al final las manecillas del reloj pasan para todos, y también para mí.
Parece ayer cuando miraba al cielo invernal,
parece ayer cuando ahogaba una risa y un llanto en alcohol al día siguiente.
Se me antoja lejano y sin embargo cercano el día en que empecé a sollozar
y creo que aún es más cercano el día en que empecé a reír,
a recordar que todo lo malo pasa, y que lo bueno siempre se aproxima.
La primavera llegó para dejar los campos estériles atrás
y recordar a nuestras mentes que el tiempo es efímero y sucumbe
tal y como sucumbimos nosotros a la caída de las hojas.
domingo, 15 de mayo de 2011
Un uno
Cuando era un poco más joven (no es que me sienta particularmente vieja en este momento) solía tirarme en la cama simplemente para pensar. Pensar sobre la vida, sobre sentimientos ajenos y propios, sobre la sociedad, sobre el mundo y sobre mi mundo. Cometí el fallo de nunca escribir mis conclusiones, pero ayer me encontré con un cuadernito que solía usar desde que tuve unos catorce años. Siempre me gustó escribir, me liberaba, me reafirmaba y me hacía sentir dueña de mis propios secretos y sensaciones. Y en ese cuadernito rojo apuntaba desde las cosas más efímeras hasta las cosas que me parecieron más importantes. En una de esas hojas desteñidas mi cuerpo se transportaba a otro lugar distinto, aunque no materialmente. También creía en los viajes astrales, y soñaba con hacerlos, con dominar una práctica de dudosa reputación. Sueños infantiles.
En esa ocasión comprendí algo que me acompañaría el resto de toda mi vida, y que ya había despertado en mí una curiosidad morbosa: la idea de ser un animal más, de ser una parte más del mundo en el que vivimos, ni más ni menos importante que cualquier otra gacela, lince o lobo que habite en cualquier parte del mundo. Desde el ártico hasta las tierras arenosas "que se transforman bajo pies ajenos". Hemos perdido la conexión mística que nos unió siempre a la tierra, y al perder eso olvidamos lo que realmente somos: animales. Tenemos raciocinio, sí, pero no nos diferenciamos en nada de ellos en cuanto se trata de lo más básico. Respondemos a nuestros deseos carnales de la misma forma que lo harían ellos: cuando queremos comer, comemos; cuando tenemos sueño, dormimos; cuando queremos tener sexo, lo tenemos (si se puede). Somos parte de una naturaleza que fluctúa, de un mundo que se va hundiendo lentamente.
Deberíamos encontrar las más profundas raíces que nos atrajeron a la tierra, que nos unen a ella y que deberían seguir uniéndonos. Desde el niño que está naciendo en este mismo momento, hasta el anciano que perece en su cama, desde Lima hasta Tokio, todos somos parte de un uno. Un uno que nunca llegará a conocerse completamente, pero que habita en el mismo planeta.
En esa ocasión comprendí algo que me acompañaría el resto de toda mi vida, y que ya había despertado en mí una curiosidad morbosa: la idea de ser un animal más, de ser una parte más del mundo en el que vivimos, ni más ni menos importante que cualquier otra gacela, lince o lobo que habite en cualquier parte del mundo. Desde el ártico hasta las tierras arenosas "que se transforman bajo pies ajenos". Hemos perdido la conexión mística que nos unió siempre a la tierra, y al perder eso olvidamos lo que realmente somos: animales. Tenemos raciocinio, sí, pero no nos diferenciamos en nada de ellos en cuanto se trata de lo más básico. Respondemos a nuestros deseos carnales de la misma forma que lo harían ellos: cuando queremos comer, comemos; cuando tenemos sueño, dormimos; cuando queremos tener sexo, lo tenemos (si se puede). Somos parte de una naturaleza que fluctúa, de un mundo que se va hundiendo lentamente.
Deberíamos encontrar las más profundas raíces que nos atrajeron a la tierra, que nos unen a ella y que deberían seguir uniéndonos. Desde el niño que está naciendo en este mismo momento, hasta el anciano que perece en su cama, desde Lima hasta Tokio, todos somos parte de un uno. Un uno que nunca llegará a conocerse completamente, pero que habita en el mismo planeta.
martes, 19 de abril de 2011
Nos enseñaron
Nos enseñaron cómo comportarnos.
Nos enseñaron cómo andar, cómo vestir.
Nos enseñaron cómo comer, como reir, con qué llorar.
Nos enseñaron a qué jugar.
Nos enseñaron cómo relacionarnos,
nos enseñaron en qué creer,
en qué pensar y cómo vivir.
Ya es hora de que aprendamos nosotros
como continuar nuestro camino.
Nos enseñaron cómo andar, cómo vestir.
Nos enseñaron cómo comer, como reir, con qué llorar.
Nos enseñaron a qué jugar.
Nos enseñaron cómo relacionarnos,
nos enseñaron en qué creer,
en qué pensar y cómo vivir.
Ya es hora de que aprendamos nosotros
como continuar nuestro camino.
martes, 12 de abril de 2011
No me ates
Nadie puede acordonar nuestro futuro,
nadie puede decirnos qué debemos hacer,
nadie debe insinuar ni provocar
volver a la misma situación.
Las cartas siempre las tenemos nosotros,
no olvides que mi futuro lo forjo yo,
que no hay deudas sentimentales
en este juego de vivir.
nadie puede decirnos qué debemos hacer,
nadie debe insinuar ni provocar
volver a la misma situación.
Las cartas siempre las tenemos nosotros,
no olvides que mi futuro lo forjo yo,
que no hay deudas sentimentales
en este juego de vivir.
domingo, 10 de abril de 2011
Creer
La creencia de que todo llevaba su rumbo
al final nunca fue duradera,
los atardeceres se inundaron en las pupilas
y las risas se apagaron en la desconfianza.
Creer es tarea ardua, y se descompone
como nieve bajo el sol.
Creer nos hace invencibles
y a un mismo tiempo débiles
por la codicia del deseo
de sentir que hay algo mejor.
al final nunca fue duradera,
los atardeceres se inundaron en las pupilas
y las risas se apagaron en la desconfianza.
Creer es tarea ardua, y se descompone
como nieve bajo el sol.
Creer nos hace invencibles
y a un mismo tiempo débiles
por la codicia del deseo
de sentir que hay algo mejor.
domingo, 3 de abril de 2011
Indecisión
Otra vez me encuentro perdida, perdida.
Entre no saber si dar una oportunidad a algo nuevo
o una nueva oportunidad a algo de lo antiguo.
También entre no saber si creer otra vez
o si simplemente dejarme llevar sin saber.
Si arrastrar los pies y decidir
o vagar en la oscuridad y toparme con la salida.
En ocasiones, quizás, es mejor no pensar,
lo mejor, o lo más sencillo.
Entre no saber si dar una oportunidad a algo nuevo
o una nueva oportunidad a algo de lo antiguo.
También entre no saber si creer otra vez
o si simplemente dejarme llevar sin saber.
Si arrastrar los pies y decidir
o vagar en la oscuridad y toparme con la salida.
En ocasiones, quizás, es mejor no pensar,
lo mejor, o lo más sencillo.
domingo, 27 de marzo de 2011
Untitled 9
Durante un tiempo reí al verte llorar.
Deseé ser el dedo en tu ojo,
ser la estaca anclada en tu mano,
ser el tormento de tus sueños.
Quise ser la sombra que acapara a tu sol,
la daga en tu nuca,
el dolor en tu espalda,
el fuego quemando tu hogar,
el corte de tu respiración.
Para que no olvidases
que de una forma u otra
siempre estaré ahí.
Deseé ser el dedo en tu ojo,
ser la estaca anclada en tu mano,
ser el tormento de tus sueños.
Quise ser la sombra que acapara a tu sol,
la daga en tu nuca,
el dolor en tu espalda,
el fuego quemando tu hogar,
el corte de tu respiración.
Para que no olvidases
que de una forma u otra
siempre estaré ahí.
sábado, 8 de mayo de 2010
Tiempo que corre
Hace mucho que las estrellas
acordonan su futuro.
Bajo un mar de vino tinto
sus esperanzas se ahogan
entre los suspiros del recuerdo
y el paso de los días.
En el espacio de esa corta vida,
finge y se desliza,
arrastrándose en el viento.
Un beso en la mejilla y una sonrisa
que encarna la imagen de un lloro.
Y aún no ha dicho nada,
nada que no sepamos ni que sepamos.
acordonan su futuro.
Bajo un mar de vino tinto
sus esperanzas se ahogan
entre los suspiros del recuerdo
y el paso de los días.
En el espacio de esa corta vida,
finge y se desliza,
arrastrándose en el viento.
Un beso en la mejilla y una sonrisa
que encarna la imagen de un lloro.
Y aún no ha dicho nada,
nada que no sepamos ni que sepamos.
lunes, 12 de abril de 2010
Ahora es ahora
No debo pensar en el futuro
de un resplandor vivo en el presente,
que puede que llegue a ser un eco.
Sólo debo creer en los minutos
que transcurren entre tus manos y las mías.
Si las vivencias de un tiempo
destilan más de una verdad, sólo cabe esperar
que lo que se cree certero siga siéndolo,
aún bajo las dunas del reloj del despertar-
ese que advierte de la alarma de los hechos,
ese que marca una hora para dejar de soñar.
de un resplandor vivo en el presente,
que puede que llegue a ser un eco.
Sólo debo creer en los minutos
que transcurren entre tus manos y las mías.
Si las vivencias de un tiempo
destilan más de una verdad, sólo cabe esperar
que lo que se cree certero siga siéndolo,
aún bajo las dunas del reloj del despertar-
ese que advierte de la alarma de los hechos,
ese que marca una hora para dejar de soñar.
jueves, 11 de marzo de 2010
Calma y nada
Todo fue barrido por el viento.
Las hojas sucumbieron a su encanto
y la lluviá limpió los ecos de las palabras.
Las persianas dejaron de moverse
y todo quedó quieto, mudo, inerte.
La calma llegó,
pero no sin que antes
llegara la tempestad.
Las hojas sucumbieron a su encanto
y la lluviá limpió los ecos de las palabras.
Las persianas dejaron de moverse
y todo quedó quieto, mudo, inerte.
La calma llegó,
pero no sin que antes
llegara la tempestad.
jueves, 14 de enero de 2010
Preguntas
¿Quién sabe lo que te espera en el camino?
¿Qué hacer cuando las segundas oportunidades son una quimera?
¿Qué ocurre cuando sus sonrisas se vacían?
¿Qué pasa cuando sabes que ya nadie te necesita?
¿Qué hacer cuando las segundas oportunidades son una quimera?
¿Qué ocurre cuando sus sonrisas se vacían?
¿Qué pasa cuando sabes que ya nadie te necesita?
lunes, 19 de octubre de 2009
Simplemente indescriptible
Hace años me vengo preguntando, por qué todos actúan igual.
Parece que los humanos no se cuidan,
ni se dan cuenta de lo que tienen
hasta que lo pierden o están a punto de hacerlo.
"No se puede regar la planta que ya está muerta".
Parece que los humanos no se cuidan,
ni se dan cuenta de lo que tienen
hasta que lo pierden o están a punto de hacerlo.
"No se puede regar la planta que ya está muerta".
sábado, 5 de septiembre de 2009
Lo que el tiempo dejó atrás
Ya no salimos ni entramos,
ya no caminamos juntos
ni revueltos
en la misma dirección.
Si mirábamos a un futuro
tanto tuyo como mío;
ahora sólo nos reímos
de lo que el tiempo dejó atrás.
Cuántos soles se quemaron
en las aceras de nuestros dedos,
cuántas ilusiones zarparon
en busca de nuevos vientos.
Ahora gana el desconsuelo
y la falta de lágrimas;
cuando debíamos haber llorado
por lo que el tiempo dejó atrás.
ya no caminamos juntos
ni revueltos
en la misma dirección.
Si mirábamos a un futuro
tanto tuyo como mío;
ahora sólo nos reímos
de lo que el tiempo dejó atrás.
Cuántos soles se quemaron
en las aceras de nuestros dedos,
cuántas ilusiones zarparon
en busca de nuevos vientos.
Ahora gana el desconsuelo
y la falta de lágrimas;
cuando debíamos haber llorado
por lo que el tiempo dejó atrás.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Cosas inflexibles
¿No has repetido tantas veces un palabra que al cabo de un tiempo carece de sentido?
¿No has mirado tanto tiempo al mismo punto que ya no distingues nada, sino que solo observas de soslayo figuras borrosas?
Eso es lo que pasa al mismo tiempo con el espíritu, con las ganas, que se gastan y disgustan entre los mares del tiempo, y la codicia de los humanos, que, ignorantes, hacemos uso de ellas, abusando de su humildad hasta que nos interpelan por la falta de escrúpulos.
No se puede mantener el ritmo tajante a ciertos puntos de la vida, no se puede forzar el palpitar de los corazones, que aún sedientos, olvidaron cómo preguntar.
No se puede pretender decir "eternamente" porque la eternidad es sólo un momento que muere en manos ajenas, o propias, que no se iguala al ideal que siempre enseñaron a los jóvenes pupilos.
No se puede catetizar el alma y los sentimientos de los humanos, que por el simple hecho de estar compuestos de vísceras, se revuelven y atacan a sus propias ideas.
¿No has mirado tanto tiempo al mismo punto que ya no distingues nada, sino que solo observas de soslayo figuras borrosas?
Eso es lo que pasa al mismo tiempo con el espíritu, con las ganas, que se gastan y disgustan entre los mares del tiempo, y la codicia de los humanos, que, ignorantes, hacemos uso de ellas, abusando de su humildad hasta que nos interpelan por la falta de escrúpulos.
No se puede mantener el ritmo tajante a ciertos puntos de la vida, no se puede forzar el palpitar de los corazones, que aún sedientos, olvidaron cómo preguntar.
No se puede pretender decir "eternamente" porque la eternidad es sólo un momento que muere en manos ajenas, o propias, que no se iguala al ideal que siempre enseñaron a los jóvenes pupilos.
No se puede catetizar el alma y los sentimientos de los humanos, que por el simple hecho de estar compuestos de vísceras, se revuelven y atacan a sus propias ideas.
domingo, 23 de agosto de 2009
Y ahora...
No hay diferencia entre el hombre
que pasa por delante de la ventana
y tú.
No hay diferencia entre esos ojos
opacos, de un color mate,
y los tuyos.
No hay diferencia entre las palabras
de esos grandes exraños en la vía,
y las tuyas.
Porque ya no hay diferencia entre pensar
que sin quererlo hemos cambiado,
y que ya no te conozco.
que pasa por delante de la ventana
y tú.
No hay diferencia entre esos ojos
opacos, de un color mate,
y los tuyos.
No hay diferencia entre las palabras
de esos grandes exraños en la vía,
y las tuyas.
Porque ya no hay diferencia entre pensar
que sin quererlo hemos cambiado,
y que ya no te conozco.
domingo, 16 de agosto de 2009
Admiro
Admiro a esas gentes de carácter fuerte
que no tienen miedo de volver a empezar.
Admiro a aquellos que con sabia decisión,
se levantan, otra, otra y otra vez más.
Admiro a los que no tienen miedo a sufrir,
porque, aunque sufran,
siempre seguirán siendo ellos.
Admiro a los que siguen teniendo esperanza,
a los que tienen sueños, y aspiraciones.
Admiro a los que no se rinden, a los que siempre
te acompañan,
a los que te agarran de la mano
y no te dejan
perecer en el intento.
que no tienen miedo de volver a empezar.
Admiro a aquellos que con sabia decisión,
se levantan, otra, otra y otra vez más.
Admiro a los que no tienen miedo a sufrir,
porque, aunque sufran,
siempre seguirán siendo ellos.
Admiro a los que siguen teniendo esperanza,
a los que tienen sueños, y aspiraciones.
Admiro a los que no se rinden, a los que siempre
te acompañan,
a los que te agarran de la mano
y no te dejan
perecer en el intento.
miércoles, 12 de agosto de 2009
El Pasado
No mires atrás, pero tampoco olvides
que el pasado siempre existe,
y que te hará recordar.
No deshagas las huellas que tus pies hicieron.
Rehazlas, pero no las intentes borrar
que los pies ya son sabios, de tanto caminar.
Sí, mira adelante con la cabeza alta,
pero no intentes tapar aquello
que te hizo crecer y madurar.
No quieras morder la suela
de tus propias zapatillas.
que el pasado siempre existe,
y que te hará recordar.
No deshagas las huellas que tus pies hicieron.
Rehazlas, pero no las intentes borrar
que los pies ya son sabios, de tanto caminar.
Sí, mira adelante con la cabeza alta,
pero no intentes tapar aquello
que te hizo crecer y madurar.
No quieras morder la suela
de tus propias zapatillas.
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