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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Pecado

Primero fuiste un eco
albergado en mis pupilas,
una visión nocturna,
un roce en mis heridas.
--
Luego fuiste tacto, color,
alegría,
una sonrisa halagüeña,
más que un guiño,
más que una caricia.
--
Un estremecimiento,
junto a una mochila
cargada de sensaciones.
El sudor empapado
en su propio pecado.
--
Y el pecado se personalizó,
y no tuvo reparos, ni remordimientos
en sacar lo que siempre ambos
hemos llevado dentro.
--
Así fuiste fulgor,
fulgor corto, pero intenso.
Así fuiste placer carnal,
así nos fundimos
como las dunas en el tiempo.

Carnales

El agua se calienta y fluye.
El agua hierve y salpica,
y más tarde quema las palmas de las manos,
manos rojas.

Las llamas se propagan,
mueven los paisajes terrenales,
resplanceden para dejar ciego
a aquel que se atreve a mirarlas.

Y tu vista..., tu vista encoge,
hace menguar mis ojos,
me marea y empequeñece.

Cuán carnales somos,
hechos de remiendos y cuarteos de vísceras.
Que sucumbimos y rogamos,
somos pastos del tiempo
y nuestros propios deseos.

martes, 22 de septiembre de 2009

Lo siento

No quise escuchar el murmullo que decía:
"¡calla!, ¡calla esta vez, no lo digas!"
Y la voz salió a borbotones
como espuma que humeaba en los labios.

No, la furia no me comió. Me la comí yo a ella.
Sucumbida la pasión del cabreo, ¿qué te queda?
¿Qué es lo que te queda? Dolor.

Pero no el dolor que el otro inflinge.
Sino el dolor que te infligí yo.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Ya es de noche

Ya anochece y no estás en mi cama.
Ya anochece y tampoco lo estarás.
Tras la luna asoma tu sonrisa,
clara como el agua del oasis,
clara como un pequeño manjar.

Esta noche no me iluminas,
esta noche no te esconderás
tras la almohada ni en la cama,
y sólo oiré al viento pasear
entre arbustos que te llaman.

En el cielo negro brilla,
brilla tu omnipresencia
y al mirar
las puras estrellas
esta noche te siento respirar

cerca muy cerca, y sin embargo
sé que estás lejos y que quizás
mirarás al cielo como miro yo:
con ansias de verte,
pero de verte regresar.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Lo que el tiempo dejó atrás

Ya no salimos ni entramos,
ya no caminamos juntos
ni revueltos
en la misma dirección.

Si mirábamos a un futuro
tanto tuyo como mío;
ahora sólo nos reímos
de lo que el tiempo dejó atrás.

Cuántos soles se quemaron
en las aceras de nuestros dedos,
cuántas ilusiones zarparon
en busca de nuevos vientos.

Ahora gana el desconsuelo
y la falta de lágrimas;
cuando debíamos haber llorado
por lo que el tiempo dejó atrás.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Cosas inflexibles

¿No has repetido tantas veces un palabra que al cabo de un tiempo carece de sentido?
¿No has mirado tanto tiempo al mismo punto que ya no distingues nada, sino que solo observas de soslayo figuras borrosas?
Eso es lo que pasa al mismo tiempo con el espíritu, con las ganas, que se gastan y disgustan entre los mares del tiempo, y la codicia de los humanos, que, ignorantes, hacemos uso de ellas, abusando de su humildad hasta que nos interpelan por la falta de escrúpulos.
No se puede mantener el ritmo tajante a ciertos puntos de la vida, no se puede forzar el palpitar de los corazones, que aún sedientos, olvidaron cómo preguntar.
No se puede pretender decir "eternamente" porque la eternidad es sólo un momento que muere en manos ajenas, o propias, que no se iguala al ideal que siempre enseñaron a los jóvenes pupilos.
No se puede catetizar el alma y los sentimientos de los humanos, que por el simple hecho de estar compuestos de vísceras, se revuelven y atacan a sus propias ideas.

No es eso lo que busco

Lloros en mejillas pálidas.
No, no es eso lo que busco.

Cortes en las llemas de los dedos.
No, no es eso lo que busco.

Nicotina inhalada a través de los ojos.
No, no es eso lo que busco.

Palabras en direcciones contrarias.
No, no es eso lo que busco.

Incompatibilidad e incomprensión.
No no es eso lo que busco.

Que me dejes ir y no me agarres de la mano.
No, no es eso lo que busco.

¿Es que eres tú
aquello que no busco?

lunes, 24 de agosto de 2009

Espera

¿Cuándo dejé yo de ser yo
para convertirme en otra?
¿Cuándo abandoné el fértil cuerpo
y pasé al gris de la derrota?

¿Cuándo dejé de trazar ilusiones
en las aceras de tus brazos?
¿Cuándo supe que esperar no vale
si lo que se espera son los años?

domingo, 23 de agosto de 2009

Cuán corto es

Qué efímeras las llamas,
las llamas que pueblan
los oscuros interiores,
y se convierten en ascuas.

Qué cortas las marcas
de un cálido rojo carmín
que chisporrotean en la piel
y más tarde, se aclaran.

Cómo se aleja el palpitar
del corazón sediento,
suplicando por cariños
que al final se embotellan.

Cuán tenue el viaje
de salir del cuerpo
y volar por los verdes valles
para regresar y salir corriendo.

Y ahora...

No hay diferencia entre el hombre
que pasa por delante de la ventana
y tú.

No hay diferencia entre esos ojos
opacos, de un color mate,
y los tuyos.

No hay diferencia entre las palabras
de esos grandes exraños en la vía,
y las tuyas.

Porque ya no hay diferencia entre pensar
que sin quererlo hemos cambiado,
y que ya no te conozco.

lunes, 17 de agosto de 2009

Juventud

Juventud,
divino tesoro,
esa que te hace sentirte
ruborizado,
o en ocasiones
eufórico,
en momentos compartidos
con aquellos como tú.

Juventud,
que se escapa y no vuelve,
aunque siempre
te sonríe
si la recuerdas.

Guiños locuaces,
sonrisas, tontería suma,
diversión,
amor y desdichas;
y todos parecen enormes
cuando gozas de ella.

No la mires pasar,
agárrala,
y bésala con fuerza.

domingo, 16 de agosto de 2009

Admiro

Admiro a esas gentes de carácter fuerte
que no tienen miedo de volver a empezar.

Admiro a aquellos que con sabia decisión,
se levantan, otra, otra y otra vez más.

Admiro a los que no tienen miedo a sufrir,
porque, aunque sufran,
siempre seguirán siendo ellos.

Admiro a los que siguen teniendo esperanza,
a los que tienen sueños, y aspiraciones.

Admiro a los que no se rinden, a los que siempre
te acompañan,
a los que te agarran de la mano
y no te dejan
perecer en el intento.

Volverás 2

Ya volverás.
Con la cara empapada en lágrimas.
Y un sudor frío,
volverás.

Volverás a albergar mi hogar,
mi sonrisa y mis ojos,
si pides un nuevo sueño,
y empezar desde una nueva cuna.
Mi camino será el tuyo.

¿Y quién te volverá a dar
otra oportunidad?
Está claro que yo,
porque, por si no te diste cuenta,
sé que algún día volverás.

Volverás

Ya volverás.
El día en que menos lo esperes, volverás.
Cuando tus pies estén cansados de andar,
y tus mejillas vuelvan a sonrojarse,
volverás.

Pidiendo oro del bronce,
arrodillado en espumas vacías,
con la cara entristecida
y una sonrisa mohosa,
volverás.

¿Y quién reirá ahora?
¿Quién cortará las flores secas?
Esta claro que tú no,
porque, por si no te diste cuenta,
sé que algún día, volverás.

No te quiero (reeditado)

Hoy no cogeré ese autobús que tantas veces al cielo me llevó
-y al infierno.
Hoy sí tengo el rabo entre las piernas, y las ganas entre la cabeza
-y entre el suelo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y debo convencerme
-de que no te quiero.
Pero cabeza loca, dile, y dime, que no le escuche, no,
-porque no debo.
Hoy no. Hoy soy yo la que debería encontrar otra vista. Soy yo la que
-mira al cielo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y sin embargo, hoy
-te quiero.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El Pasado

No mires atrás, pero tampoco olvides
que el pasado siempre existe,
y que te hará recordar.

No deshagas las huellas que tus pies hicieron.
Rehazlas, pero no las intentes borrar
que los pies ya son sabios, de tanto caminar.

Sí, mira adelante con la cabeza alta,
pero no intentes tapar aquello
que te hizo crecer y madurar.

No quieras morder la suela
de tus propias zapatillas.

Untitled 7

No, no eres marea.
Ni viento ni tempestad.

No, eres rocío
de esa mañana nueva.
Eres el rayo
del sol al despertar.

Te quedas

Si todos desaparecemos
de la vida, en la muerte,
dime entonces,
¿Es que desaparecemos realmente?

Si sólo somos carne
y vísceras de nieve
que se derriten con el sol
de la vejez, dime entonces,
¿es que no somos perennes?

No y sí, qué respuestas
tan diferentes.

Si al saber que te vas,
dejas un rastro, como una estrella,
eso es que no te vas,
eso es que te quedas.

martes, 11 de agosto de 2009

Carta que nunca envié

Hola, ¿qué tal? Espero que bien.
No sabía cómo empezar esta carta, teniendo en cuenta que hace tanto que no nos vemos...

¿Qué haces ahora? ¿Sigues estudiando? ¿O trabajas? ¿Te acuerdas todavía de la cerveza que me debes? Me encantaría saber de ti, tomar una caña y charlar tranquilamente. Espero que ahora la vida te trate bien, que tu pierna se haya curado y que no tengas más problemas. ¿Qué tal está tu madre? Mándale saludos de mi parte.

¿Qué fue lo que nos pasó? Dime, ¿qué fue? ¿Por qué ya no hablamos? ¿Por qué no llegamos nunca a decirnos "te quiero"? Dime, ¿qué fue?. ¿Aún recuerdas esos días de verano, cuando yo te esperaba a la salida de la Renfe? Recuerdo el día en que desayunamos juntos y me manchaste de mantequilla. Recuerdo lo que vino después. Y ahora dime, ¿qué fue?.

Me alegraría que contestases a esta carta. ¿Tienes novia? ¿Te va bien? Yo al final sí supe qué hacer cuando desapareciste. Yo al final sí dije te quiero, aunque al final acabé pensando en ti.


No me culpes, hoy ya no, ha pasado mucho tiempo. Pero aún es fácil recordar esos besos, ese vagón de tren abarrotado de gente. Aún resulta fácil acordarme de ti.

Saludos, mucha suerte en esa, tu vida.
No diré que te echo de menos, hoy ya no, ha pasado mucho tiempo.

¿Qué pasa?

Es difícil decir que te abandonaron.
Es difícil decir "ya no te quiero".
Es difícil decir "cuando vuelvas ya no estaré aquí".
Y más difícil es pensar en que realmente,
lo dices porque lo piensas.

Si vivir fuese totalmente placentero,
si reír hiciera felices a todos,
entonces, entonces,
no habría distinciones ni colores.

¿Qué ocurre cuando tu corazón
se hace un rebujo de cables y mareas
y ya no piensas en querer
sino en el odio que te alimenta?

¿Qué harás cuando odies odiar
y solo quieras seguir siendo tú
sin que ocurran más contradicciones
de lo que valorabas realidad?

¿Qué pasa si un día te despiertas
y también odias lo que ves en el espejo?

Nunca creí

Nunca creí en los ángeles.
Porque es imposible que algo tan puro exista.

Nunca creí en el blanco,
porque acaba siempre manchado.

Nunca creí en lo nuestro
porque los purgatorios no importan,
porque tampoco creí en que el fin
justifica los medios.

Segunda oportunidad

Quizás todos necesitamos
una segunda oportunidad.
Para cambiar, para crecer
para aprender de aquello que no hicimos.
Y hoy yo te doy la tuya,
hoy yo te doy una segunda oportunidad.
Para que creas y sigas creyendo,
para que vivas lo que no viviste,
para que des lo que no otorgaste,
para que sientas aquello
que te perdiste.

En tu mano está cogerla
o dejarla volar junto al papel quemado.
En tu mano está exprimirla
o dejar que perezca
y yo, con ella.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Bla bla bla

¿Sabes esa sensación de saber lo que creías
que no sabías y de algún modo conoces?

Sí, esa que te hace pensar en algo que se avecina,
quizás inescrutable, y sin embargo, tus sentidos te dicen:
"pasará".

Como el sexto sentido, y no el de la película, pero sí
tus escamas se ponen alerta y piensas
"¿y qué haré yo?".

Eso esta noche a mí me pasó.
Y vi que las cosas no iban a funcionar.
Y sin embargo me descubro, optimista,
esperando no cansarme de la vida,
para seguir en el camino de las flores secas, y las hojas
que abandonan el nido del tronco y sí, a ese camino
sucumben.

Lo que pasa al contar

Qué ardiente es eso de estar desnudo de sentimientos,
sobre todo cuando tu corazón hecho de hojas
se desdobla y muestra su contenido y tu lector
sonríe por el pánico y por no saber qué otra cosa hacer.
Qué doloroso, y a la vez, cuanta carga despojas
de ti mismo y entregas a ese otro.
Cuánto de malo, y cuánto, de bueno,
hay en esas páginas que siempre preferiste
mantener cerradas.

No te quiero

Hoy no cogeré ese autobús que tantas veces al cielo me llevó
-y al infierno.
Hoy sí tengo el rabo entre las piernas, y las ganas entre la cabeza
-y entre el suelo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y sin embargo, hoy
-te quiero.
Pero no, cabeza loca, dile, y dime, que no te escuche, no,
-porque no debo.
Hoy no. Hoy soy yo la que debería encontrar otra vista. Soy yo la que
-mira al cielo.
No, no te deseo. No, no quiero quererte y debo convencerme
-de que no te quiero.